¿Por qué las navidades tienen un toque de tristeza?

Llevando a lavar el auto aquí en Ventanilla, Perú, me tocó la atención de un lavador venezolano que cuando uno de sus compañeros (peruano) le hizo referencia de dónde iba a pasar la navidad, el tipo rompió en llanto. Le dije que se tranquilice que es un día cualquiera donde amanece y anochece, que todo depende del sentido que cada uno le dé, pero no funcionó, el dolor que le traía la añoranza por su familia lejana podía más, esto me llamó a reflexionar sobre el tema. Cuando pequeño las navidades eran completamente alegres. La tradición era pasarla en Lima en la casa de mis abuelos paternos, salvo uno que otro año excepcional que la pasábamos en provincia. La nochebuena consistía en bañarse, ponerse ropa nueva muchas veces confeccionada por mi abuela o por mi mamá y salir a la calle con mi primo Lalo y los amigos de la cuadra a reventar cuetones, cuetecillos y chispitas. Sin ningún remordimiento de conciencia pues la ignorancia no nos hacía sospechar el daño...