El corcho
Si mal no recuerdo ya han pasado casi 3 años de este suceso. Era una noche cualquiera en que para buscar inspiración quemando glucosa, salí a caminar dando vueltas por la Plaza Cívica de Ventanilla. Se me hace agradable el paseo porque siendo caluroso la combinación de la brisa del mar con el calor del ejercicio hacen que la meta de los 3 km. pase casi sin sentir.
Había dado ya un par de vueltas escuchando alguna entrevista o audiolibro como es mi costumbre, en eso se estacionan tres grandes camionetas de donde bajan 6 personas y entre ellas una dama, todos bien trajeados, dando la impresión de ser políticos. Al observar que estaban muy entretenidos conversando, se activó mi instinto cazador de historias, mantuve los audífonos para despistar, pero apagando el audio.
Aceleré el paso para poder lograr bien el contexto de la conversación. Mi sospecha inicial de que eran políticos resultó no estar tan lejos de la realidad: planeaban asaltar un banco. En el segundo kilómetro de caminata uno de ellos extendió un croquis explicando a cada uno los movimientos, al tercer kilómetro el jefe seguía con explicaciones generales. Al sexto kilómetro cada uno repasaba funciones y tiempos, en el octavo kilómetro, hasta yo sin ser del gremio, más o menos tenía claro la lógica del plan. Mas uno de ellos, al cual por facilidad lo apodé como “El Corcho” (apelativo que en Perú usamos cuando se estima que la persona en cuestión tiene corcho en vez de cerebro) no daba pie en bola. Trataba inútilmente de memorizar de paporreta sus funciones, pero no lograba encadenar su actuación con la sincronía que exigía el proyecto. Al décimo kilómetro, más que la caminata, la tozudez del Corcho me cansó y decidí volver a casa a darme un buen duchazo. Desde entonces reviso la prensa de cuando en cuando, buscando la noticia de algún atraco —exitoso o frustrado, cualquiera me habría hecho cerrar el círculo—, pero nunca apareció. Y es que hasta para las cosas no santas hace falta saber aprender, y con el corcho de por medio, ni el crimen prospera.

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