lunes, 30 de diciembre de 2013

El Aroma de la Muerte


Después de vivir 9 años en Trujillo el volver a Lima trajo consigo los largos viajes en microbús. Allí descubrí que era capaz de oler el aroma de la muerte. Es decir cuando llegaba un olor dulcete muy parecido al del sulfato de aluminio o al jabón puro sin aromas, me daba con la sorpresa que había cerca un cadáver, ya sea atropellado una cuadra más allá, o un cortejo fúnebre, o un traslado de alguna carroza funeraria.
También descubrí que cuando hay carne de animal muerto percibo el mismo aroma que no es desagradable pero que me ha llevado a ser vegetariano. (como padezco cuando paso por la zona de carnes en mercados y supermercados).
Este año 2013 trajo consigo la pérdida de amigos por enfermedades que a la luz del recuerdo siento que muchas veces percibía en ellos aquel peculiar aroma. Es decir percibo en algunas personas aún vivas aquel extraño e insisto no desagradable olor. Lo que se me podría ocurrir hacer es alertarlos que algún mal escondido tienen que causa este extraño aroma. En estas últimas 2 semanas lo he percibido en dos personas desconocidas una era una mujer muy joven que caminaba por el centro y otro un muchacho de aproximadamente 25 años que fue a comprar productos químicos en la tienda que frecuento. No me atreví a decirles nada obviamente, no se me ocurre como decirles.
Contándole esta experiencia a Guido uno de mis primos médicos me contó que existe en los cadáveres un proceso de saponificación es decir las grasas o también llamadas lípidos se transforman en jabón, este proceso lleva por nombre adipocira. Es muy probable que sea éste el aroma que estoy percibiendo. También ocurre en personas vivas que producto de algún mal algunas zonas del cuerpo no reciben el oxígeno adecuado y ocurre la  adipocira, en especial a las víctimas del cáncer. Me contó que existen sabuesos entrenados para detectar el cáncer y lo hacen con tal anticipación que aumentan la probabilidad de recuperación del paciente. Otra cosa que me contó es que cuando se trabaja en hospitales los pacientes a los cuales queda escaso tiempo de vida son perseguidos por las moscas que son atraídas por el aroma por su instinto carroñero. Esto me trajo el recuerdo otra vez en Trujillo de la creencia que cuando una lechuza se para en una casa  por mucho tiempo quiere decir que alguien va a morir. Lo he visto una sola vez y se lo conté a Guido cuando era estudiante de medicina y la explicación científica es que son animales que perciben la cercanía de la muerte por su naturaleza carroñera (dicho sea de paso hacen una espléndida labor evitando la propagación de infecciones).
Ahora ¿cómo fue que he desarrollado esta capacidad de identificar el aroma? Revisando mi vida cuando pequeño entre los 7 a 9 años (1974, 1976), viviendo en Trujillo en una urbanización llamada Santo Dominguito. En aquel entonces habían como 7 cuadras descampadas y al parecer el municipio ponía veneno para eliminar perros callejeros y estos agonizaban allí. Tenía que caminar por la Av. Ricardo Palma para tomar el bus en la Av. América Sur y en ese tránsito veía toda la metamorfosis de la muerte como agonizaban los animales, luego se hinchaban, se secaban se volvían en perfecto esqueleto (en esa época no existian los celulares y menos las cámaras digitales como para inmortalizar el estudio) y al final la erosión lo convertía todo en tierra. Al parecer este paisaje que me resultaba triste a veces pero interesante ante la prefección de los esqueletos venían acompañados con los aromas.
- Y entonces ¿yo mismo podré percibir si me encuentro con alguna enfermedad escondida?-  le pregunto a mi primo.
- Lamentablemente no, por que el cerebro tienen conexiones que evitan que puedas percibir con tanta perfección tu propio olor.
(imagen extraída de http://www.deviantart.com/morelikethis/369514799/traditional/drawings/people?view_mode=2

6 comentarios:

Tcb dijo...

Interesante Jorge, yo también he percibido el olor a muerte, sobre todo con frecuencia en personas ancianas o muy enfermas. No considero que sea un olor agradable, aunque tampoco es nauseabundo (como el olor a podrido que sí lo es). En este mes cumplo 17 años de vegetariano y como me advirtieron, los sentidos se agudizan, aunque no siempre para bien. Tu teoría científica es interesante, voy a investigar. Un abrazo.

Jorge Atarama dijo...

Tcb: Efectivamente el aroma no es desagradable como se podría pensar. Saludos.

esteban lob dijo...

Hola Jorge:

Conocí a una persona con la misma ¿cualidad?

Te felicito por ser vegetariano. Yo no he sido capaz.

¡Feliz 2014, amigo!

Jorge Atarama dijo...

Esteban: Recuerdo que alguna vez comentaste sobre tu amigo que sabía cuando una persona estaba a punto de morir pero ¿él se da cuenta por el aroma? Saludos y Gracias por la visita.

esteban lob dijo...

Se "daba" cuenta por el aroma. Hace poco murió de cáncer.

Jorge Atarama dijo...

Esteban: Que pena el fallecimiento de tu amigo, pero como me dijo el médico es probable que él no haya sentido su propio aroma.