viernes, 19 de octubre de 2007

Reencuentro Inesperado

Este, mi nuevo tipo de vida desde que dejé de ser asalariado está muy entretenida pues los días son diferentes y no existen rutinas. La ocupación se basa mayormente en vender mi muy buen producto que son las almohaditas terapéuticas y lograr imaginar y poner en acción estrategias marketeras que logren aumentar las ventas.
En ese afán decidí poner un aviso en el periódico anunciando que la entrega es a domicilio. Entonces esto se volvió una aventura. Así conocí a un ecuatoriano que me habló de Salvador Freixedo que es un sacerdote jesuita expulsado de su congregación por sus descabelladas e interesantes ideas, me habló de extraterrestres y de cómo ellos sustraen energía de las emociones humanas, por ejemplo, en el último terremoto que sufrimos en Lima y el sur del Perú, las luces observadas por cientos de personas -me incluyo- son producto de esta absorción de energía por parte de los extraterrestres aunque Sixto Paz dice algo como que con esa absorción de energía se disipó un poco el movimiento que pudo ser peor. Luego conocí a una señora que antes que toque el timbre me estaba abriendo por que ella tenía la facultad de sentir la presencia de la gente, curiosamente conoció a Carlos Paz -padre de Sixto Paz- y era miembro del Instituto Peruano de Relaciones Interplanetarias, siendo miembro de este grupo tuvo la suerte de conocer a Neil Amstrong el primer hombre de esta civilización en pisar la luna. Pero la llamada que me causó algo de conmoción sentimental fue la de un señor que quería un par de almohaditas pero al darme la dirección era una muy conocida por mí, pues allá por finales de los ochentas frecuentaba con enamorada asiduidad. Entonces recordé nuevamente aquel tango llamado "Volver" donde dice "Y aunque no quise el regreso, siempre se vuelve al primer amor. La quieta calle donde el eco dijo:"Tuya es mi vida, tuyo es mi querer"". Entonces mi mente empezó a divagar miles de posibilidades y aparecieron muchas interrogantes ¿se acordará de mí? ¿se acordará de nuestras travesuras? ¿estará casada?¿Cuántos hijos tendrá? Mi corazón latía más rápido. no por amor pues al menos el aspecto de pareja lo tengo bien resuelto, sino de cierta emoción por un reencuentro inesperado.
Fui. Toqué la puerta y abrió ella. Estaba igual como hace 20 años, parecía que no había pasado el tiempo, me sentí más joven como aquellas veces que tocaba aquella puerta y me esperaban besos, abrazos y otras formas de querer, por un segundo pensé sobre la magia de los gimnasios y los productos de belleza que congelan físicamente las facciones. Me quedó mirando con la boca abierta y antes que diga algo hablé:
- ¡Buenas tardes!! Vengo por lo de las almohaditas, me pidieron dos ¿qué color quiere?- a la vez que le mostraba los diversos colores que disponía.
- Ah las almohaditas, no importa el color ¿Cómo se usan? - Tomando dos al azar, pero siempre mirándome a los ojos con curiosidad por mi producto.
- Se colocan en el microondas un minuto a potencia máxima y se coloca calientita en cualquier zona del cuerpo que quisiera calmar o simplemente para relajarse con el aroma.
- ¿Y cuanto tiempo duran?
- Dos años usándolas a diario.
- Bien, entonces son 40 soles por las dos ¿no?
- Sí, muchas gracias.
Me alejé lentamente un poco aliviado de haber culminado la experiencia, pero con la duda de qué tanto ha cambiado mi aspecto en 20 años para que no me haya reconocido. De repente escuché su voz nuevamente.
- Ha sido un gusto volver a verte estás igualito que hace años.
- Gracias, el gusto ha sido mío tu también estás igualita.- Cuando se escuchó la voz de un niño desde dentro de la casa.
- Mamá ¿llegaron las almohaditas? ¡¡¡¡yo quiero poner la almohadita en el microondas!!!!
El niño jaló con ímpetu una de sus piernas, levantando un bracito hacia las almohaditas que estaban en las manos de su madre. Ella me sonrió, levantó una mano en son de despedida e ingresó a atender al niño en sus reclamos.

8 comentarios:

Jota dijo...

Me parecio una cronica muy tierna, mi amigo. Llena de sentimiento y de nostalgia. Aunque no utilices nombres propios, fue bastante personal. Felicitaciones!
J

Marcela González dijo...

Hola...me imagino cómo te debes haber sentido al pensar en volver a verla, aunque ya no esté presente el amor. Bonita historia Jorge.

Cariños...

Gonzalo Del Rosario dijo...

Debe ser una locura eso de reecontrarse . . . a mí me daría algo de roche.

ysraelg7 dijo...

Los reencuentros... Uhhmm ¿que diria yo, ahora que acabo de vivir uno?.... Muchas cosas verdad.

Pues si, volvi a verla despues de 7 años de no saber nada de ella... ya lo dejarè para un post en mi blog.

Tierno post.... como siempre digo, me encanta como escribes.

Un abrazo.

gabriel revelo dijo...

no sé por qué yo estoy obsesionado con los reencuntros... a veces pienso que el destino tiene unas formas muy raras de recordarnos el pasado y confrontarnos con el presente. me ha pasado, aunque no de igual forma.

uno se queda con esa sensación de 'insuficiencia' bañada con nostalgia... '¿y si hubiera sido diferente?', y entonces es innevitable echar a volar la imaginación y plantearse en otros escenarios.

es raro. aunque éste post describió a la perfección esa adrenalina.

Gabriela dijo...

Vaya Jorge siempre das en el clavo. Me has hecho recordar y sonreír, evocando a mi abuelo en su mecedora; extasiado escuchando, le fascinan los tangos y "Volver" es uno de nuestros favoritos. Creo que es muy cierto, que siempre se vuelve al primer amor...
Por cierto, esas almohaditas ya me empiezan a llamar la atención.

Un beso y un abrazo inmenso.

Anónimo dijo...

bueno,me gustaria que termines de hablar lo que conversastes con carlos paz,por lo otro siempre piensa que tu esposa esta por encima de todos los amores anteriores jajajaja
ehmced

Anónimo dijo...

el pasado es pasado pero es hermoso recordar, todas nuestras alegrias y sufrimientos hacen que nuestra vida sea mas maravillosa