El Sobrino

 

Cuando fui voluntario en la Fundación El Arte de Vivir, Pilar, amiga y también voluntaria, y yo recibimos una invitación para participar en una entrevista con el padre Pablo Larrán, en el canal JN19.

Antes de salir hacia el canal, mi hijo, todavía pequeño, empezó a preguntarme si los sacerdotes se casaban y si tenían hijos. Para responderle me asaltó una duda: ¿le digo la verdad o lo que, en teoría, debería ser la verdad?

Decidí contarle las dos versiones. En principio, los sacerdotes católicos no pueden casarse ni tener hijos; pero, en la realidad, algunos sí los tienen. Para explicárselo le conté que César Vallejo tuvo dos abuelos sacerdotes católicos. Y añadí:

—Incluso, en vez de hijos, les dicen sobrinos.

El padre Pablo Larrán es de carácter ameno. Con él se puede conversar de cualquier tema, incluso de los tabúes, sin demasiados aspavientos y siempre con una buena dosis de humor.

Pero aquel día no era un día cualquiera. Apenas empezó el programa, el padre hizo una dedicatoria muy especial:

—Este programa es visto también en España y quiero mandar un afectuoso saludo a mi sobrino Pablo, que está de cumpleaños. Pablito, un abrazo enorme en esta fecha tan especial y espero verte pronto para darte un gran abrazo.

En ese instante pensé inmediatamente en mi hijo. En casa, después de mi explicación, seguramente estaría pensando: «¡El padre acaba de saludar a su hijo!». Y me dio risa imaginarlo.

Durante los comerciales le conté al padre Pablo lo que había ocurrido y se mató de risa. Eso sí, hizo la aclaración correspondiente:

—Este Pablo sí es mi sobrino de verdad.

Cuando llegué a casa, mi hijo no tardó en confirmar mis sospechas. Lo primero que me dijo fue:

—Papá, el padre saludó a su hijo por su cumpleaños.

Tuve que explicarle, entre risas, aquella curiosa tradición lingüística que había terminado armando, sin querer, una especie de bucle paternal de los sobrinos de curas.

Después de todo, mi explicación había sido correcta.

Lo que no había previsto era que la televisión se encargara de darle pruebas.


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