No era tóxica, ¡sabía toxicología!
Ante la pandemia por el virus SARS-COV-2 poco a poco mediante el resultado del trabajo científico se va aprendiendo más, pero en ese ínterin empiezan a pulular por redes gran cantidad de teorías conspirativas e inspiradoras soluciones mágicas sin ninguna evidencia ni la rigurosidad del método científico. En ese contexto apareció el dióxido de cloro como panacea, los que lo defendían apelaban a una extraña lógica que confundía la limpieza de superficies con los compuestos químicos que se utilizan como medicina. Desde la aparición del WhatsApp se han formado grupos de amigos de las más diversas épocas de la vida: del colegio, la academia, el instituto, la universidad, los trabajos, etc. En el grupo de la universidad el debate estaba candente, por mi parte que con los años me he vuelto escéptico en casi todo aspecto, me inclinaba por los que no aceptaba (ni lo acepto) al dióxido de cloro como medicina. Los dejé discutiendo y me fui donde Wilfredo más conocido como Willy...