viernes, 10 de diciembre de 2010

La perfección de los abuelos


Este último 7 de diciembre falleció mi abuela Fausta a los 94 años, la última abuela que me quedaba y es de natural rigor repasar la vida junto a los abuelos. Lo sorprendente que al observar este repaso mental y sentimental contrario a lo que sucede al recordar amigos, conocidos y familiares que ya partieron, o a mis padres que todavía están por este mundo gozando de buena salud felizmente, el recuerdo de los abuelos es impecable en el afecto. No puedo recordar a ninguno de mis abuelos renegando de la vida o apurado sin poderme escuchar un buen rato.Por mis padres conozco sus deslices y defectos que por más que los observaba era imposible encontrar en ellos. Y es que la versión de abuelo es una mejorada y corregida versión. Trae la conciencia de los años, la reflexión de los errores y las lecciones aprendidas. En fin allí estaban los consejos, el escuchar atento y la carcajada de este par de piuranos - mi abuela de Catacaos con la sapiencia gastronómica que ello conlleva y mi abuelo de Piura con el singular estilo de vivir enérgicamente bondadoso- que a fuerza de risas y abrazos lograron la longevidad. Estaba la inagotable fuente de anécdotas ¡cuantas me abré perdido!!! Porque atrapado por el mundo, ya igual que el recuerdo de mis padres, el tiempo eficiente, la sobrevivencia material, el mundo agitado orientado hacia la nada del éxito y del buen nombre no nos permitía el poder escuchar como nos escucharon de adolescentes de verlos como nos vieron y quizá -solo en la demostración del cariño- de amarlos como nos han amado. Y allí estaban con los sentidos resecados por los años, mirando atentos a nuestras historias y prontas despedidas. Que descansen en paz, que la vida continúa que quizá esto que llamamos vida sea la ironía de un juego de roles de un gran teatro que si fuera así espero cumpla mi papel así de perfecto, así de puro corazón, así de puro espíritu abierto como lo han hecho ustedes lo cual agradezco a la divinidad con todo mi ser.

6 comentarios:

esteban lob dijo...

Buenos días Jorge:

Lo dices con emoción notoria y justo reconocimiento.
Recuerdo a mis abuelos en circunstancias muy distintas. Alemanes-judíos que terminaron los 4 sus días en los EEUU, junto al grueso de nuestra familia. Los dejé a mis tres años de vida.Conocí de visita en Chicago a mi abuelo materno a sus 92 años. El murió allí a los 94. Los otros tres lo habían antecedido.Al menos todos sobrevivieron a Hitler y al emigrar, al igual que nosotros hacia Chile, libraron de las cámaras de gas.Como ves, hay historias... e historias, una de cercanía y presencia plena, otras de lejanía obligada y, en esos tiempos, de cartas vía Air Mail.

Un abrazo.

Jorge Atarama dijo...

Esteban: Muchas gracias por compartir tu historia de abuelos esta vez a la distancia y si no te a tocado vivirla como nieto pero si del otro lado como el gran abuelo cercano. Un abrazo.

MAR dijo...

Mis saludos para ti y mi afecto, a pesar de la edad siempre la perdida en piel de un ser tan querido es doloroso.
Un abrazo para ti.
mar

Jorge Atarama dijo...

Mar: Muchas Gracias por el comentario, si pues es doloroso no obstante tener la fe y el presentimiento que esto va a continuar después. Pero que lindo sería si todo el mundo se fuera asi de viejecito.

Una Resaca Cualquiera dijo...

Hola!
Es la primera vez que entro en tu pagina y me ha parecido muy interesante tu entrada
Te seguire leyendo
Un saludo

Jorge Atarama dijo...

Resaca: Muchas Gracias por la visita.