jueves, 20 de marzo de 2008

Su partida


Es cierto que ya habíamos terminado. También es cierto que empecé un nuevo romance muy pronto. Y ya cuando pensé que la había olvidado me llegó la noticia que se iba al extranjero ¿en qué me podía afectar si ya no la veía? Tenía una nueva rutina de amor. Unos labios me besaban a diario, un cuerpo me estrechaba. Unos nuevos oídos y unos labios acompasaban mis tertulias. ¿Qué me podría afectar? Pero la fecha de la partida primero se acercaba a gotas y después a chorros. Un día antes los amigos en común hicieron una despedida y llegué. La vi. Y un vaho de nostalgia invadió mi corazón. Allí estaba pero yo la extrañaba. Me hablaba pero estaba desconcertado por el divagar extraño de mi mente con la complicidad del cuerpo, entonces me vi abrazarla y tocarle la cabeza pegándola a mi pecho, busqué sus labios para unirlos a los míos nuevamente lo cual ella rehuyó con dignidad. Al día siguiente un auto negro como mi conciencia y mi nostalgia se la llevó al aeropuerto. Prendí un cigarrillo y observé como se perdía. Caminé por la ciudad por horas en compañía de un amigo y una retahíla de cigarrillos. Llegué a casa trasnochado y triste. Desayuné con mi viejo que notó el reflejo de lo que sentía en mi semblante.
- Te pondré música para que te alegres ¿qué a pasado?
- Nada papá.
Y la música sonó y ¿qué extraño no? Era la canción que tantas veces escuchábamos juntos, como si hubiera un alguien que programara la vida camuflado en casualidades y me la trajo de nuevo y la diluyó en el tiempo y temí no verla nunca más. Me solté a tantas resistencias producto de insensibilidades sociales que te hacen reprimirte. En ese momento descubrí lo bueno y digno que era llorar y reconocer lo que el corazón sentía y reventé en llanto y me perdí en mi nostalgia y los remordimientos de conciencia.

5 comentarios:

esteban lob dijo...

Hola Jorge:
Me recuerda cuando después de un año de romance terminé mi relación con la que es mi señora desde hace 38 años. Era para siempre.
Ese "siempre" duró... una semana.

Un abrazo.

ysraelg7 dijo...

Uuuyyyy amores del pasado que matan y que diambulan por la memorial del corazon y del pasado....

Alguna viví con intensidad, lo que acabas de contarnos.

Un abrazo.

MAR dijo...

Remordimientos...¿por qué?
Un amor importante no se olvida ni con el paso del tiempo.
Besos.
mar

Gabriela dijo...

Pero los siempres a veces existen, y las nostalgias que condenan nuestro accionar.

Abrazos Jorge, me gusto mucho...

Gabriela dijo...

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