sábado, 1 de marzo de 2008

Papá te quiero Mucho




Al llegar a casa después de realizar múltiples actividades fuera, ya de noche, abro con cuidado la puerta a fin de no hacer bulla y despertar a mis amores. Siento unos pasos presurosos que vienen hacia mí. Es Pablo mi hijo que descalzo viene en pijama corriendo y se avienta sobre mi con un abrazo fuerte, colgándose de mi humanidad. El éxtasis de la emoción llega cuando me dice:


- Papá, te quiero mucho...


- Yo también- le contesto acariciándole la cabecita.


Regresa a su cuarto y espera que me de un duchazo para preguntarme:


- ¿Vienes a ver televisión conmigo?


- Si hijo, ahorita voy


Y nos juntamos a reírnos viendo Los Monsters o los Locos Adams, por que tiene la delicadeza de ver junto conmigo los programas de cuando era pequeño.


Llega un momento en que algo cómico ocurre, me río y no hay respuesta por parte de él. Ya se durmió. Entonces le beso la frente y le digo a su subconciente "Te quiero mucho hijo, que Dios te bendiga, ilumine y proteja".


Voy hacia mi habitación, donde yace cansada mi otro gran amor y me pongo a agradecerle a Dios por tan hermosos detalles que ocurren al margen de estrecheces u opulencias económicas. Pero sé perfectamente por experiencia desde el otro lado del personaje que la magia de la imagen "papá bueno" se pierde probablemente con la adolescencia. Pero mientras, disfrutemos estos 9 años de mi hijo y la magia de ser todavía un héroe. Estaré lo más atento posible para que su adolescencia rompa el encanto tan sutilmente que se invierta la figura pero no de héroe a villano sino de héroe a admirador, aunque desde el primer momento que me enteré que tendría un hijo fui su admirador, admirar el misterio de la vida y de Dios, sus múltiples procesos a través de él.

7 comentarios:

Edilberto dijo...

Bonita crónica. Pondre más atención a mis pequeños (siempre serán mis pequeños), pues, en el momento menos pensado empezarán a ser adolescentes.

la dueña dijo...

cuanto puedes hacernos recordar sentimientos q hemos perdido antes ... y cuanto a veces no decimos te quiero ....

Gabriela dijo...

Vaya...un gusto conocer a tu hijo, al menos, por foto.

Un abrazo Jorge.

- SemiGab dijo...

Que bonito!

No había visitado tu blog, me falta siempre tiempo pero vendré mas seguido.

Saludos!

Sandra S. dijo...

:) Cuando niños vemos a nuestros padres como un superheroe...despues nuestro enemigo..despues y siempre..nuestro idolo. el que todo lo sabe...el único que realmente nos va a ayudar...(es mi caso obviamente)
:)
Cariños

JOTA dijo...

Tienes realmente 2 tesoros en casa, Jorge y eso te enriquece. Me encanto leer esos minutos de convivencia con tu pequenho de 9 anhos (ya sabes que me parece la mejor edad del mundo porque trabajo en el cuarto grado). Ademas, celebro que no seas un papa mas que llega agotado y se va a la cama sin pasar unos instantes con la familia. Ya habia leido una vez que cientificamente demostrado esta tomarse una ducha para recomponer el cuerpo luego de la chamba y disfrutar la noche con los hijos.

Un fuerte abrazo!

J

MAR dijo...

QUE LINDO!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
YO TENGO DOS HIJAS QUE AMO CON TODA MI ALMA...SON LA LUZ QUE ILUMINAN MI CAMINO...
BESITOS.
MAR