martes, 25 de septiembre de 2007

Celebración y tristeza

En el último mes me han ocurrido cosas que han provocado cambios en la vida que normalmente hubiesen provocado tristeza propia de la incertidumbre, de lo desconocido del futuro.
Pero desde ya hace algunos años realizo prácticas de sadhana, meditación, yoga, respiración, técnicas aprendidas gracias a los cursos de la Fundación El Arte de Vivir. El Arte de Vivir en sus cursos nos habla del prana o energía vital y del cómo tener prácticas que lo eleven. Entonces el seguir estas prácticas hacen que al margen de los acontecimientos que te sucedan estés y te sientas feliz o por lo menos cercano a lo que es la felicidad.
Pero el 9 de setiembre pasado fue mi cumpleaños. Feliz de la vida recibí invitados entre ellos mis padres, mi hermana, mis concuñados (mi señora tiene 6 hermanas, y cada una de ellas tiene su respectiva pareja). Toda la tertulia marchaba bien, la música, la comida, todo en armonía familiar y risas.
- Jorge, ¿vamos a comprar un roncito? - me pregunta uno de mis concuñados. Pensé y me acordé que había un saldito del roncito que tomamos en año nuevo. Yo la verdad, tomo alcohol muy rara vez por ello que ese saldito de media botella se había resistido por 9 meses.
- tengo el saldito de año nuevo. - contesté
- ¡¡¡bien!!!! Entonces vamos por la Coca Cola y el limón.
La tertulia aumentó en alegría, todos contaban sus graciosas historias ocurridas en la semana, algunas no tan graciosas, pero hasta lo malo se ve anecdótico cuando ya pasó.
Terminó la reunión con la soplada de velita y el Happy Birthday y me sentí feliz de tener un motivo para reunirse. Había pasado un día agradable. Pero el día siguiente, mi cuerpo se sentía bien, pues el alcohol cuando es de calidad no causa dolores de cabeza ni nada, todo bien, pero si identifiqué gracias a mis técnicas, identifiqué que por primera vez en este mes tan difícil me sentía triste. Claro el ser consciente de lo que pase en tu cuerpo o en tu mente hace que se supere con rapidez, pero así como fui consciente de mi alegría , estoy consciente de mi tristeza. Analizando se lo atribuyo al alcohol y a la bajada del prana o energía vital. No era tanto como una depresión paralizante ni nada, pero me pregunto ¿y si volvía a tomar una copita? De seguro el efecto de la tristeza pasaba, para postergar y prolongar la tristeza hasta el otro día volviéndose un círculo vicioso. La tristeza se me pasó al terminar el día de manera natural. A la luz de la conciencia desarrollada por las técnicas podemos descubrir en forma práctica que alimentos nos son dañinos y cuales nos elevan. Seguiremos experimentando atentos por la vida.

2 comentarios:

Gabriela dijo...

Prácticas Sadhanas? suena bien, siempre es necesario conocer los medios para encontrar nuestra energía vital y si elevarla, mejor!

Feliz Cumpleaños ingeniero, lo hubiese saludado el 9...

gabriel revelo dijo...

Jorge, Feliz cumpleaños, aunque un poco atrasado. Francamente siento un poco de envidia por tu capacidad de ser feliz a pesar de las adversidades; yo, en cambio, tengo la tendencia a siempre estar preocupado aunque las cosas marchen bien.

Fijate que esa depresión que te dió después de haber tomado alcohol no creo que sean del todo atribuible a la bebida. es más, casi apostaría que fue una reacción natural debidó a esa tensión que los seres humanos tendemos a guardar. tal como un horno de presión, tanta opresión tiene que salir de alguna forma. lo cual, por cierto, es muy saludable.

tu forma de pensar me parece muy inteligente, celebro que haya personas así.

saludos coordiales!!!!