domingo, 5 de agosto de 2007

La Tía Micaela

Eran mis épocas escolares, cuarto de secundaria, año 1983, recuerdo que hacía un trabajo para el curso de literatura haciendo un resumen de la novela "Tierra Embrujada" del autor piurano Francisco Vegas Seminario, en aquella época el tener computadoras personales era sueño inalcanzable, por ello se utilizaba la máquina de escribir. La casa de mis abuelos piuranos contaba con un comedor de diario adjunto a la cocina, por ello mientras mi abuela preparaba el segundo desayuno de la mañana que consistía en un café negrísimo acompañado de pescado frito con pan, avanzaba mi asignación matizándola de rato en rato con la conversación con mi abuela Fausta. El tema era uno solo: la tía Micaela a quien le llamamos de cariño "tía Mica". Hablábamos que ella era un símbolo de integración pues no se sabía a ciencia cierta si era piurana o ecuatoriana, pues cuando habían elecciones ya sea en Perú o en Ecuador ella -que contaba con ambos documentos de sufragio- participaba en ambas decisiones cual si fuéramos un solo país, pero cuando se refería a los piuranos les llamaba "mis paisanos". Hablábamos de ella pues se encontraba hospitalizada en una clínica. En la misma casa mi abuelo Pío tenía su despacho donde ejercía la contabilidad. Todo marchaba tranquilo yo casi concentrado en mi resumen y golpeteando con la máquina, y mi abuela con la freidera cuando de pronto me dice:
- hijo ¿hueles?
- Sí - contesté -, el pescado está buenazo y con el olor a café más todavía.
- No, no ¿no hueles a incienso? - Aspiré lo más que pude, traté de sensibilizarme lo más posible.
- No abuela, solo huelo el pescadito y el café.
- No hijo , es incienso, ay Dios mío se nos murió la Mica, voy a la oficina de tu abuelo a avisarle.
- Pero ¿cómo puede estar segura?
- Es que huele a incienso pues hijo, se está despidiendo la Mica.
Mi abuela se disponía a caminar rumbo a la oficina de mi abuelo, mientras yo inspiraba tratando de encontrar algún olor extraño, me acercaba a la cocina cuando sentí los pasos de mi abuelo y al vernos nos dijo:
- ¿Sintieron? Ese olor a incienso es que se está despidiendo la Mica.- yo continué aspirando y solo el pescado y el café se mostraban en mi olfato. Decidí ir al baño para limpiarme la nariz pero en el camino sonó el teléfono el cual contesté. Era un tío mío.
- Hola Jorge, pásame con uno de tus abuelitos la tía Mica ya murió.
- Sí ya sé
- Pero ¿cómo? Si yo soy el único que estaba aquí cuando murió hace sólo un ratito.
- Después te cuento, te paso con mi abuelo.

6 comentarios:

ysraelg7 dijo...

Hola y gracias por visitarme...Sabeste comento que me has hecho poner la piel de gallina con tu escrito... Sinceramente no se que escribir, ya que es asombroso lo que cuentas....

����Me qued� helado���

Gonzalo Del Rosario dijo...

Manya, la sabiduría de los viejos es invaluable.

Uno siempre puede aprender de ellos, yo lo hice, por lo menos mientras vivían.

Pamela dijo...

a mi he pasado varias veces ocurre cada 9 de marzo siento el perfume que usaba mi bisabuela quien murio a los cien años y tuve la suerte de conocela a los seis años .

y gracias aparte de esto tambien me has hecho recordar a mi abuelo que era de piura y fui tan apegada a el .

un beso.

gabriel revelo dijo...

no conozco, pero por relatos y comentarios noto que Piura es una tierra magica.

así es la vida, y por eso es vida, porque tiene detallitos así que no podemos explicar pero que le dan a la cotidianeidad ese toque de misticismo que a todos nos agrada.

olor a incienso, mica despidiendose y una postal muy literaria naciendo.

vaya, es hermoso vivir en medio de lo que no comprendemos.

Anónimo dijo...

me gusta la frase anterior, "es hermoso vivir en medio de lo que no comprendemos", generalmente tengo miedo de casi todo...me gusta encontrar algo que me hace pensar en enfrentarse a la vida, perder temores y disfrutar aunque no tengamos respuestas a todo, eso hace q la vida sea interesante.

Mi tia Esther murió hace poco, poco antes de saber la noticia mi mamá sintió olor a rosas, eso nos hace pensar ahora en que ella realmente encontró el descanso luego de tanto sufrimiento, es un pensamiento que me da mucho consuelo y estoy segura que es verdad :)

Giuli

Anónimo dijo...

que bueno leer estas historias siempre te gusto escribir mas que otra cosa.... un abrazo a la distancia y creo que debes retomar esta clase de escritos de la vida cotidiana de los hombres comunes y terrenales (y no solo de las cosas que te gustan mas a ti ahora... haber si te escribes algo del televisor que se nos callo en la sala jajaajajaja... te lo dejo de tarea... Carlos