martes, 12 de diciembre de 2006

Historia de un pueblo de pulgas

Eran los albores del siglo IV dc en alguna parte dentro de lo que denominamos hoy Cuzco. El pueblo moría de sed. El arroyo que lo alimentaba se iba secando poco a poco. En su desesperación el jefe del pueblo dijo que si había alguien capaz de crear una forma de devolver el agua, repintar de verde sus praderas y sacar nuevamente frutos a las tierras iba a ser merecedor de la recompensa que ellos previamente podían pactar. Así, fueron dos los que se acercaron al jefe y ambos le pidieron a su hija en recompensa. El jefe sin consultarle a ella aceptó. El primero de ellos realizó una serie de acrobacias y rituales pidiéndole a Wiracocha que devuelva las lluvias para que así el arroyo se convierta en río y vuelva con ello la prosperidad al valle. El segundo realizó los mismos rituales pero entrando en trance vió como Wiracocha por medio de los Apus le enseñaban que debajo de la tierra o acupacha corrian ríos interminables que buscaban con ansias el lago sagrado y que en su camino por las profundidades de la tierra cualquier ser del kaipacha puede tomar lo que quisiese para poder alimentar sus tierras. Con este conocimiento y con ayuda del pueblo se puso a excarbar la tierra hasta llegar al punto donde el agua empezó a brotar y con ella la vida volvió nuevamente. Llegaba la hora de cumplir su promesa. Como no se le había consultado a la bella hija esta no quizo ir con él y por ello se tuvo que escapar molesto el padre por la desobediencia les pidió un castigo sobre ella quien quedó petrificada en forma de montaña mirando al pueblo. Ella ya en forma de montaña no pudo consolar su llanto pero en vez de lagrimas de los ojos de la ahora montaña empezaron a salir pulgas que llenaron el pueblo con esta plaga. La gente del pueblo no pudo soportar tal plaga y a pesar de la abundancia de agua tuvieron que irse tras la montaña y fundar un nuevo pueblo llamado Pikillajta que traducido significa pueblo de pulgas, ahora ya no le temían a la sequía pues sabían que no importaba donde irian el conocimiento del como encontrar agua nadie se lo quitaría pero ademas aprendieron que antes de alguien disponer es preciso consultar. Si van para el Cuzco pueden visitar Pikillajta y subir por la montaña pero cuidado con las lágrimas de la princesa.
Jorge Atarama Sandoval

1 comentario:

deuteronomius dijo...

Que interesante leyenda. A ver que día conozco el Perú.