Ni un paso atrás, la vida continúa
Una mañana rutinaria de primavera en una planta industrial en el Callao. Ocupado con los análisis en el laboratorio de control de calidad, yendo a planta a muestrear, analizar y comunicar. En esa frenética tarea diaria, me acompaña una radio con la misma estación de ayer, con el mismo locutor de ayer, los mismos chistes y las mismas canciones a las mismas horas. Los aromas también son los mismos, del comedor cercano llegan olores a fritangas y cafés junto con sonidos de murmullos de los comensales provenientes del turno de amanecida y uno que otro que empieza el día tratando de animarse comiendo. Pero hubo un ligero olor que reconocí al instante como amoniaco. De inmediato me acerqué a la refrigeradora donde se guarda el hidróxido de amonio y todo estaba sin novedad: el frasco reposaba ámbar y tranquilo conteniendo el compuesto. Pero el olor amoniacal llegaba cada vez más intenso. Abrí la puerta del laboratorio para ventilar y la intensidad aumentó. Recordé que la fábrica vecina utiliz...