Soñando con dos piedades

Todo empezó con un sueño. Es cierto que en el transcurso del día pensé en la injusticia que el tío Terry habiendo amasado una bien pronunciada fortuna no haya dejado nada para su sobrino preferido, el que lo visitaba y escuchaba más. Es decir, yo. Y más, sabiendo mi poca propensión por el trabajo y la gran cantidad de proyectos inconclusos por limitaciones económicas que tengo. Vuelvo al sueño: en mi sueño estaba caminando por los jardines del cementerio de Campo fe y en el medio de tanto jardín había una tumba, la tumba del expresidente Luis Sánchez Cerro. De frente, admirándola, el tío Terry. Su espalda ancha, sus piernas delgadas nos mostraban su inconfundible silueta de embudo. Vestía un refinado traje, cuando me acerqué y saludé me percaté que debajo de su papada de varios pisos se escondía una corbata michi. - Sobrino, he escuchado tus pensamientos y no es verdad que no te dejé nada, pero antes, mira sobrino, ...