El Aroma de la Muerte

Después de vivir 9 años en Trujillo el volver a Lima trajo consigo los largos viajes en microbús. Allí descubrí que era capaz de oler el aroma de la muerte. Es decir, cuando llegaba un olor dulcete muy parecido al del sulfato de aluminio o al jabón puro sin aromas, me daba con la sorpresa que había cerca un cadáver, ya sea atropellado una cuadra más allá, un cortejo fúnebre, o un traslado de alguna carroza funeraria. También descubrí que cuando hay carne de animal muerto percibo el mismo aroma, que no es desagradable, pero que me ha llevado a ser vegetariano. (¡cómo padezco cuando paso por la zona de carnes en mercados y supermercados!). Este año 2013 trajo consigo la pérdida de amigos por enfermedades que a la luz del recuerdo siento que muchas veces percibía en ellos aquel peculiar aroma. Por alguna razón percibo en algunas personas aún vivas aquel extraño e insisto no desagradable olor. Lo que se me podría ocurrir hacer es alertarlos que algún mal escondido tienen que cau...