miércoles, 31 de enero de 2007

La primera guerra de la historia

Hace poco escuché una marinera del norte del Perú titulada Guayacán escrita por Nicolás Seclén, se refiere al material con la que está hecha la llamada Santísima Cruz de Chalpón. Cuando niño mi abuela me llevaba a Motupe un acogedor pueblo lambayecano al norte de Chiclayo a verla en forma peregrina subiendo una tremenda cuesta con la finalidad de rezar, limpiar el milagroso madero con algodones y por supuesto pedirle solución a los problemas más apremiantes del momento. Si bien es cierto que todo lo que le pedía se cumplió, se lo atribuyo a la tremenda fe que le profesaba a la cruz de pequeño, pero que con los años se ha diluído, inclinándome más a pensar que cualquier cosa que se le pida Dios o a cualquier imagen que represente la divinidad con fe, se cumple cual ley irreversible. Mas mantengo el respeto hacia ella -al igual que a cualquier imagen que represente lo divino- y a sus devotos. Pero a lo que quiero llegar es a la curiosidad de un cerro que está al frente del cerro que alberga a la bendita Cruz. Contrario al cerro que lleva a la cruz llamado el cerro bueno, el del frente el cerro rajado es el cerro llamado malo pues se dice que allí se ocultó Satanás. Inicialmente no estuvo rajado sino que en aquella primera guerra de la historia el ángel Gabriel le mandó un sablazo a Satanás produciendo esa rara rajadura que hasta ahora se puede apreciar. Esto de la primera guerra de la historia también la menciona Juan José Benitez en su libro "La Rebelión de Lucifer", Erich Von Daniken en su libro "Regreso a las estrellas", otra referencia la da el libro de Urantia www.urantia.org estos autores mencionan más esta guerra no como ángeles y demonios que se enfrentan sino como un desacuerdo de dos formas distintas de pensar de seres con dominio universal pero no tan evolucionados como para dejar de guerrear, creando una verdadera guerra de las galaxias. Entonces el famoso sablazo que le dió Gabriel a Satanás sería parte de una persecución intergaláctica que los vencedores hacían a los vencidos y el sable sería una sofisticada arma de guerra, así podemos descubrir construcciones fantásticas probablemente heredados de aquella época -que podrían haber servido de escondite a los vencidos- que desconciertan hasta al más conspicuo investigador por la perfección de su construcción y la antiguedad de su datación. Por ejemplo en Turquía se pueden ver ruinas antiguas subterráneas que curiosamente a pesar de tener 7 pisos de profundidad (más de 15 metros) puede sentirse la brisa del viento en la parte más profunda producto de un sistema de ventilación sin uso de motores de ventiladores ni nada sofisticado propio de estos tiempos sino simplemente por el ingenio con el que fueron construidos. En el norte del Perú se habla de túneles perfectos que atraviesan la selva incluyendo gran parte de Colombia y Ecuador, que extrañamente tienen algo de radiactividad produciendo en algunos de los habitantes y animales de estas regiones unas características extrañas como ejemplo el hombre más alto de la historia del Perú Margarito Machahuay de Bagua Grande, gatos con patas de conejo cabras de dos cabezas o perros de 5 patas, hombres con dos penes -llamado Pepito dos cañones en el argot popular- así ahora mismo en Colombia a aparecido un gallo con patas de pato, todo curiosamente al norte de sudamérica coincidiendo con estos túneles escondites. Y como después de toda guerra los vencedores escribieron la historia ganaron los buenos y los supuestamente malos o fueron exterminados o todavía viven escondidos en alguna inhóspita región de la tierra provocando a su salida más de una increíble leyenda.

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