Bicicleteando con mi primo Lalo

Mi primo Lalo me lleva 2 años de edad. Es casi como un hermano puesto que vivíamos cerca y jugábamos juntos casi todas las vacaciones de verano. En todos aquellos juegos él me enseñó que para ganar no habría que ser muy ingénuo. Me enseñó a cubrir bien las cartas, que en el fútbol habría que en cierto modo engañar al rival. Nos compraron el mismo modelo de bicicleta donde aprendimos a manejar. Lo natural era que me diga "te hago una carrera, la vuelta a la manzana, ¡empieza ya!!!" Y arrancaba de inmediato con la cierta ventaja de ser el juez que da el arranque, a veces me ganaba y a veces ganaba yo. Aquel fin de semana recibimos la visita de nuestra prima Elena, mi papá no sé por qué motivo aquel día me repetía que "no lleve a nadie". Pero mi prima Elena con ese cariño especial que tienen las mujeres de convencerte me pidió que la lleve y no me hice el muy difícil de acceder a sus requerimientos y pasar por alto los consejos. Bien, Elena subió al asiento de atr...