Entre Adivinaciones y Gitanas

Era el año 1987 épocas universitarias en mi querida Universidad de San Marcos cuando acompañé a una "amiga" al centro de Lima por el Jr. de la Unión a hacer un trámite. Pongo amiga entre comillas puesto que ese acompañamiento era parte de un plan de conquista amorosa hacia mi compañera de facultad. El caso fue que innumerables veces le había declarado mis sentimientos siendo rechazado pero a la vez siempre con una lucecita de esperanza por el lenguaje no verbal utilizado como el tomarme de la mano al caminar, o un beso prolongado en la mejilla, que me hacían estar allí acompañandola casi siempre. En la esquina del Jr. de la Unión y la Plaza San Martín había unas cinco gitanas ofreciendo sus servicios de adivinación. En aquellas épocas no creía en nada de ello, pero me llamaba la curiosidad. Otro detalle es, que cuando niño también de la mano de una mujer -esta vez mi madre- cada vez que veíamos gitanas ella me daba un jalón haciéndome cambiar de acera -evitándolas- con el com...