Su partida

Es cierto que ya habíamos terminado. También es cierto que empecé un nuevo romance muy pronto. Y ya cuando pensé que la había olvidado me llegó la noticia que se iba al extranjero ¿en qué me podía afectar si ya no la veía? Tenía una nueva rutina de amor. Unos labios me besaban a diario, un cuerpo me estrechaba. Unos nuevos oídos y unos labios acompasaban mis tertulias. ¿Qué me podría afectar? Pero la fecha de la partida primero se acercaba a gotas y después a chorros. Un día antes los amigos en común hicieron una despedida y llegué. La vi. Y un vaho de nostalgia invadió mi corazón. Allí estaba pero yo la extrañaba. Me hablaba pero estaba desconcertado por el divagar extraño de mi mente con la complicidad del cuerpo, entonces me vi abrazarla y tocarle la cabeza pegándola a mi pecho, busqué sus labios para unirlos a los míos nuevamente lo cual ella rehuyó con dignidad. Al día siguiente un auto negro como mi conciencia y mi nostalgia se la llevó al aeropuerto. Prendí un cigarrillo y obse...