Fraude

El aroma de incienso lo invadía todo. Harold entró con un poco de temor y preguntó por el maestro a una mujer que lo miró de pies a cabeza. La mujer tenía un aire propio de ser de la selva de Perú, la sensualidad emergía de forma natural como un agradecer a la vida. - Buenos días ¿atiende el maestro? - Sí, espere su turno. Se sentó en la sala de espera, ojeó con la mirada toda la estancia tratando de encontrar algo en qué entretenerse, descubrió colgado en la pared recortes periodísticos encuadrados donde se hablaba de los aciertos del maestro y de la efectividad de sus artes de la magia. Salió la mujer. Harold solo atinó a disfrutar el movimiento de sus piernas apenas cubiertas por una minifalda. No obstante la belleza, no tuvo tiempo de recrear su pensamiento en una escena amatoria, su mente estaba en el brujo y dar rienda suelta a su venganza. - Pase- le dijo la mujer- el maestro lo espera. - Gracias. El maestro lo esperaba sentado en posición de loto encima de una estera. El am...