Las tres olas
Playa Atahualpa, cercana a la ciudad de Chimbote, norte del Perú, Hugo, un amigo mío, eximio nadador observa el mar bravo y una peculiaridad: las olas se repiten en forma ordenada, lo más notorio es que cada ciclo culmina con tres inmensas olas que arrecian sobre la orilla, olas que son la delicia de todo surfista que llega allí. Como buen nadador se atreve a disfrutar el mar que hay detrás de la barrera de las olas. Para ello hay que sumergirse y pasar por debajo de aquella pared de agua y viento. Una vez tras pasada esta barrera solo está la visión pacífica del mar bamboleante y como es de tarde, el reflejo diluido del sol que lo ve feliz como emerge y sumerge al ritmo de la respiración del mundo. Pero Hugo sabe que esa felicidad dura sólo 15 minutos, conoce su cuerpo que lo acompaña por 16 años y sabe de los misteriosos calambres que le reprochan en las piernas todos los partidos de fútbol que lleva a cuestas. Su mente se pierde en el mar expandiendo la felicidad de sentirse univers...