La primera guerra de la historia
Hace poco escuché una marinera del norte del Perú titulada Guayacán escrita por Nicolás Seclén, se refiere al material con la que está hecha la llamada Santísima Cruz de Chalpón. Cuando niño mi abuela me llevaba a Motupe un acogedor pueblo lambayecano al norte de Chiclayo a verla en forma peregrina subiendo una tremenda cuesta con la finalidad de rezar, limpiar el milagroso madero con algodones y por supuesto pedirle solución a los problemas más apremiantes del momento. Si bien es cierto que todo lo que le pedía se cumplió, se lo atribuyo a la tremenda fe que le profesaba a la cruz de pequeño, pero que con los años se ha diluído, inclinándome más a pensar que cualquier cosa que se le pida Dios o a cualquier imagen que represente la divinidad con fe, se cumple cual ley irreversible. Mas mantengo el respeto hacia ella -al igual que a cualquier imagen que represente lo divino- y a sus devotos. Pero a lo que quiero llegar es a la curiosidad de un cerro que está al frente del cerro que albe...