martes, 18 de febrero de 2014

Estilo Campechano.


Uno de mis mejores amigos de aquella época universitaria me presentó secretamente a su enamorada pues era un amor prohibido como de culebrón televisivo. Con el trauma vivido por mis padres desde que nací sorpresivamente, mi consejo está siempre a favor de la protección y el evitar la multiplicación indiscriminada de la especie humana sino es por el lado económico y afectivo por lo menos por el ecológico para salvar este hermoso planeta.
A pesar de ello no fue así, pues la chica salió embarazada. Ella regresó a su hermoso pueblo en el norte del Perú y ya cuando estaba próximo el alumbramiento mi amigo viajaría para hacer el papeleo respectivo añadido el aspecto sentimental.
- Acompáñame compadre- me dijo- nunca mejor dicha la palabra pues tu vas a ser el padrino.
Decidí con gusto acompañarlo. Ya en el pueblo nos dimos con la noticia que el bebé había nacido y estaba de lo más sano, creo que no hay otra alternativa ante la tranquilidad con la que se vive en el campo.
- Como ustedes son de Lima no están acostumbrados a la vida del campo. - nos dijo sonriente nuestra anfitriona- aquí se realizan las necesidades en el mismo campo, pero no se preocupen ya hablé con la Sra Bertha que tiene los mejores servicios higiénicos del pueblo para que hagan sus cosas como ustedes acostumbran vamos para presentársela.
La Sra Bertha súper agradable nos enseñó las instalaciones de un hermoso baño con todas las comodidades y que no dudemos en llamarla cuando queramos sin importar la hora.
Después de hacer el papeleo en el municipio y de comprar todas las cosas materiales que necesitan un bebé y su madre tuve una excelente idea.
- Compadre aqui a 15 minutos está el puerto de Pacasmayo donde hay cantidad de pescado y la comida es barata y deliciosa como nosotros somos de buen diente creo que allí la vamos a pasar bien.
- ¡¡¡Por supuesto!!! ¡Gran Idea! - mi amigo se iluminó.
 Nos fuimos y sorprendidos por los bajos precios y la generosidad con la que estaban servidos los potajes repetimos y repetimos hasta no dar más. Ya en el colectivo de regreso al pueblo dije:
- Creo que mejor vamos directo donde la Sra. Bertha por que el almuerzo ya bajó.
- Sí compadre yo también estoy en las mismas ¿jugamos a una monedita a ver quien entra primero?
Gané yo. No caminamos. Trotamos hacia la casa de la Sra Bertha. Tocamos el Timbre. Nada. Seguro está durmiendo la siesta después de comer. Volvimos a Tocar. Nada. Empecé a soltar un poco, a relajar de manera me diera un tiempo más. Nunca extrañé tanto a una desconocida. Mi amigo estaba casi morado de la angustia.
Frente a nosotros estaba un acogedor puente, un arco clásico en aquel pueblo dedicado al apóstol  Pedro y el río que pasaba casi cristalino y apasible.
- Vamos paralelo al río caballero nomás no nos queda otra que al estilo campechano.
- Pucha que ni tenemos papel.
Corrimos paralelo al río hacia la zona donde no haya nada más que vegetación.
- Compare ya no aguanto más.
- Yo tampoco.
Y nos quedamos allí uno al lado del otro evacuando a la sombra de un frondoso árbol que además nos brindaba hojitas para limpiarnos al puro estilo campechano.
- ¡Puta que no hay nada que hacer que somos grandes amigos carajo!!! - me dijo.
- Efectivamente nunca pensé llegar a cagar al estilo campechano.
- Terminemos rápido para lavarnos las manos en el río mira que limpia está el agua.
- ¿tendrás jabón por allí?
- No tengo ni papel, ¿crees que tendría jabón?
Rompimos a reir.