viernes, 27 de enero de 2012

La exagerada Norma



En los últimos años de Ingeniería Química en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos llevé un curso electivo muy interesante llamado Ingeniería de los Alimentos. En éste entre tantos productos y tecnologías aprendidas estaba el de preparación de salchichas. Viendo este video, al cual llegué buscando el que Úrsula -mi señora- muy a fin a los embutidos desistiera de su consumo, puesto que en su elaboración se usan carnes (y yo soy vegetariano) denominadas “industriales”, donde pueden ser de animales que normalmente no comemos como equinos y équidos, además entran partes que normalmente no son comerciales como tendones, grasas y nervios.
Mi profesora fue la excelente ingeniera cuzqueña Norma Salas de la Torre. Cuando llegamos a la parte del proceso de embutido, ella nos pidió que nos lavásemos las manos cada 5 minutos. Para ello, la planta piloto de la universidad tenía lavabos relativamente a la mano con su respectiva agua y jabón. Empezamos el proceso a las 4 de la tarde, desde ese momento Norma nos repetía “lávense las manos”, “¡5 minutos!!! ¡a lavarse las manos!!!”
En mi mente decía “que exagerada la profe”.
- Bien señores siendo las 8 de la noche, me retiro, no se olviden de lavarse las manos cada 5 minutos. - la profesora se fue.
Ahora si podíamos expresar nuestro malestar.
- Pero ¡que exagerada la profesora!!! lavémonos cada 10 ó 15 minutos.
Así lo hicimos.
Terminado el producto al cabo de unos días la profesora programó una degustación. Curiosamente había oredenado la producción por horas, así teníamos las salchichas de las 5 de la tarde, de las 6, 7, 8, 9 y 10. Recuerdo que el decano de la facultad como algunos  profesores degustaron los productos de las 4 y 5. Todos llegaron a la misma conclusión: Riquísimas.
Retirados los invitados la profesora llamó a todos los alumnos.
- ¿Probaron las salchichas? ¿Que les pareció?
- Buenísimas profesora.
- Bien. ahora prueben éstas.- y nos dió las salchichas embutidas a partir de las 8.
Estaban ¡rancias!!!
- No se lavaron las manos ¿si o no?
- Nos lavamos cada 10 minutos- le dije triste.
- Seguramente habrán pensado que era exagerada ¿no? - asentimos tristes - no se preocupen es parte de la enseñanza, pero eso sí se las comen todas, no les va a caer mal pero por el sabor ya no son comerciales ¿entienden?
- Si profesora hemos aprendido la lección.
Magistral ingeniera Norma Salas. En ese momento dejó de ser la exagerada Norma.

martes, 17 de enero de 2012

Yo de ti ...

Recuerdo cuando al terminar tercero de secundaria, mi familia cambió de ciudad: dejamos Trujillo al norte del Perú y nos fuimos a Lima, la capital.
En el colegio pasé del Claretiano de Trujillo al de Lima. Fue muy difícil empezar de nuevo, teniendo en cuenta que a la gran mayoría de compañeros en Trujillo los conocía desde que prácticamente empezamos la vida escolar.
Mi primer día de clases fue muy curioso pues saliendo nomás me sorprendió que uno de los compañeros salía campantemente con un compás clavado en la espalda, curiosamente éste ni cuenta se daba. Al preguntar desconcertado a otro compañero me dijo"él ni siente ¿no ves que es gordito? El compás está clavado en su capaza de grasa". Todos comentaban que un compañero apodado Hitler no había venido el primer día y que "ese pata era chancón pero jodido".
Al segundo día llegó dandole la mano a todo el mundo, por mi parte ya me había hecho amigo de otros "provincianos" Lalo de Huancayo y José de Pucallpa. De inmediato me di cuenta que Hitler no se llevaba bien con el apodado "negro Ferrando", pues de inmediato empezaron con los empujones y el famoso "ganchito pa la hora de salida". En cuestión de espectáculo esto se ponía bueno más emocionante que en Trujillo. Nos tuvimos que quedar a la hora de salida a ver la bronca. Casi frente del colegio había un descampado (hoy día está amurallado y pertenece al "Parque de Las Leyendas" hermoso zoológico limeño. Bien, sin entrar a los detalles mientras caminábamos al pampón o descampado, se comentaba que Hitler tenía mucha habilidad en las Artes Marciales, entre mí pensaba que creo por caballerosidad, obligación o tradición, los que saben Artes Marciales están impedidos de utilizarlas salvo peligro extremo. Lo cierto es que parecía que el negro Ferrando ya le había pegado antes a Hitler pues lo trabajaba a la boquilla: "Quieres que te saque la mier.. otra vez" "puta que eres terco carajo", etc, etc. Lo cierto que una vez empezado el combate Hitler le lanza una patada voladora en la cara, reventándole literalmente la cara, luego lo levantó haciéndolo caer de espaldas y rematándolo con una patada nuevamente en la cara. La cosa se definió rápido. Los demás espectadores se fueron encima para evitar que el negro quede peor. Al día siguiente el negro siguió hablando que todo había sido de pura suerte, lo cierto que la pelea no se volvió a repetir, creo que el negro tendría que meterse a unas clases de Artes Marciales o utilizar algún tipo de arma para poder tener algún resultado a su favor.
Lamentablemente Hitler se sentaba delante mío. Y ante la vista de mi amigo "Lalo el huancaíno" sentí que Hitler me lanzaba un empujón el cual devolví, me empujó de nuevo, nuevamente respondí, entonces Hitler me dijo: "ganchito para la hora de salida". Lo tenía claro, no conocía nada de Artes Marciales como para tener chance alguno de salir bien librado y además siempre he sido pacífico. "No, no yo te empujo porque me empujas pero no soy de pelear". Observé los ojos bien abiertos de Lalo el huancaíno. Ya en el recreo me llamó la atención: "¡puta cómo te chupas, yo de ti le acepto el ganchito y le saco su mierda"."que me haga eso de empujarme y vas a ver, yo me bronqueaba en Huancayo con los del Salesiano que son más bravos que ese huevón de Hitler".
Pasaron los meses y en el recreo estábamos miccionando en el baño.El urinario era largo donde a la vez podían ocupar no menos de 15 alumnos. Terminé y me fui a lavar las manos mientras   Lalo el huancaíno empezaba su micción. En eso llega Hitler haciendo bulla,  riéndose y no tiene mejor idea que sacarse la correa y meterle un correazo  a Lalo el huancaíno a la vez que gritaba: "¡mea!" y zas otro correazo "¡Mea!!!" otro correazo, así una y otra vez. Al ver aquello pensé "hoy me tengo que quedar a ver la bronca, esto se pone bueno". El rostro del huancaíno se puso rojo, se sacudió dando por finalizada su micción, se cerró el cierre volteó a ver a Hitler y le dijo: "Ya pe Hitler no jodas", se fue a lavar las manos como si nada hubiese pasado.
- Lalo ¿cómo? ¿no que le ibas a sacar la mierda?
-Tas huevón yo no sé karate será para que me la saque a mí ¿no viste como quedó el negro Ferrando? Y todavía que ese huevón es bravo del Callao ni huevón que fuera.
(imagen extraída de la página http://www.elgekonegro.com/web/category/yo/)