viernes, 24 de junio de 2011

Aventuras Empresariales con Lavanderías


El 2007 me quedé sin mi empleo "formal" al cual le había dedicado casi 15 años de vida (Servicios Especiales Fuerza Aérea del Perú, Papelera Atlas, Arcillas Activadas Andinas, Süd Chemie Perú). Junto con Ursula -mi señora- emprendimos la fabricación de almohaditas terapeúticas para calmar dolores y el estrés. Con el pasar de los años el negocio fue creciendo y la gente se va pasando la voz de las bondades del producto y este año se ha vuelto mucho más fácil venderlas.
El año pasado mi hermano Carlos me sugiere que aprovechando mis estudios de Ingeniería Química le elabore jabones y suavizante para ropa para el hotel que administra, así tendríamos productos de calidad a buen precio. Por otro lado leyendo y escuchando enseñanzas de Sri Sri Ravi Shankar maestro espiritual hindú nos sugiere analizar nuestras habilidades para brindarlas a la sociedad entregándolas al 100% sin importar los resultados que de seguro serán devueltos por ella con creces. Le hice sus jabones y suavizantes a mi hermano y ya con la experiencia de mis 13 años en Süd Chemie donde la Venta Técnica se hace llevando muestras con su información técnica respectiva para que los posibles clientes prueben, se convenzan y consuman mismo patrón que seguimos con éxito con las almohaditas. Esta vez tomé muestras de mi suavizante y empecé a visitar las lavanderías más cercanas. Conversando y más que nada escuchando me di cuenta que era necesario en forma inmediata dos productos más: detergente líquido y desodorante o aromatizador textil. Asi a sucedido que se ha vuelto un proceso dinámico de escuchar las necesidades y satisfacerlas. He observado que en el mercado de las lavanderías existen en Lima 2 empresas grandes proveedoras: Jotavere y Lustrex. Veo que sus productos son buenos pero al abarcar tanto estan perdiendo el contacto con los clientes. Ya tengo lavanderías a las que proveo siendo mi ventaja la mejora contínua de los productos, escuchando las experiencias del cliente (ojo que mejorar el producto no implica necesariamente un mayor costo, hay cosas costosas que uno le agrega al producto y el cliente no valora, pero la única forma de saberlo es preguntando y escuchando)y la atención rápida. Muchas veces han llamado con desesperación y se les ha atendido de inmediato escuchando comentarios que las "grandes" o más antiguas empresas demoran 3 a 4 días para atenderlos si es que los atienden. Otro detalle que escuché es que cuando un producto les viene malo siempre las empresas les contestan como si el cliente no sabe usar el producto hasta cierto punto haciendoles sentir mal en su reclamo, que diría es una bendición puesto que peor para ellos sería que de manera silenciosa se vayan a la competencia o mejor dicho venga a mi si es que previamente lo he visitado y me conozca.
Otro detalle son los costos. Pensando en bajar los costos de las lavanderías hemos acordado en no cobrarles el valor del envase, más bien se los relleno y solo les cobro el valor del contenido. Observé que las lavanderías tienen en sus almacenes o en sus techos grandes cantidades de envases puesto que las demás empresas su política es vender con envase incluído. Esto tiene su razón y es buena. El costo del lavado del envase usado y el no saber que producto se utilizó anteriormente en él, hace que se "aseguren" utilizando envases nuevos incluyendolos obviamente dentro de sus precios. Mi labor con respecto a este tema es encontrar una alternativa de envase a bajo costo que supere a los ya existentes, mientras tanto seguiremos llenándoles sus envases para que puedan bajar sus costos.
Recorrer la calle escuchar su murmullo sus sonrisas, sus quejas, sus problemas, sus logros, sus felicidades y sufrimientos es una experiencia hermosa que enriquece la vida cuando se está con la disposición de hacer algo por mejorarla. Muchas veces encerrado en las -con suerte- ocho horas de trabajo "formal" me ahogaba y adormecía en la supuesta seguridad de un sueldo, pero a costa de un apagado entusiasmo que ahora con incertidumbres y temores manejados con alegría la hacen más libre, más emocionante: apasionante. Muchas veces me pregunto a la luz de la experiencia ¿para qué vivimos? ¿Nuestra misión en la tierra es conseguir dinero y nada más? ¿Estamos hechos para vivir largas jornadas de trabajo esperando la libertad que nos trae el morir? Sigamos viviendo y escuchando las enseñanzas de la calle, el planeta, el universo que de seguro existe un Dios o como queramos llamarle que nos a organizado este juego para jugarlo con alegría.