martes, 19 de febrero de 2008

Fraude


El aroma de incienso lo invadía todo. Harold entró con un poco de temor y preguntó por el maestro a una mujer que lo miró de pies a cabeza. La mujer tenía un aire propio de ser de la selva de Perú, la sensualidad emergía de forma natural como un agradecer a la vida.
- Buenos días ¿atiende el maestro?
- Sí, espere su turno.
Se sentó en la sala de espera, ojeó con la mirada toda la estancia tratando de encontrar algo en qué entretenerse, descubrió colgado en la pared recortes periodísticos encuadrados donde se hablaba de los aciertos del maestro y de la efectividad de sus artes de la magia.
Salió la mujer. Harold solo atinó a disfrutar el movimiento de sus piernas apenas cubiertas por una minifalda. No obstante la belleza, no tuvo tiempo de recrear su pensamiento en una escena amatoria, su mente estaba en el brujo y dar rienda suelta a su venganza.
- Pase- le dijo la mujer- el maestro lo espera.
- Gracias.
El maestro lo esperaba sentado en posición de loto encima de una estera. El ambiente se presentaba difuso producto del humo que Harold no pudo descifrar que lo provocaba pero el aroma era agradable y relajante, Harold empezó a sentir sueño.
- Siéntate y relájate - dijo el maestro.
- Maestro yo quiero...
- No, no me digas nada- en ese instante tomó sus cartas y empezó a leerlas. A su costado tenía una botella con un líquido verde, tomó un trago, gargareó y lo expulsó por encima de Harold formando una nueva nubosidad pero esta vez refrescante. Era la sensación del amanecer y sus rocíos sumado a un aroma herbal.
- Te han robado y quieres que a esos malditos les vaya mal. - Susurró el maestro con convicción. - Mira- continuó el maestro- no es necesario odiar, el universo se encarga de corresponder a cada uno de acuerdo a sus actos.
- Pero maestro - intervino Harold- esos desgraciados se meten por internet, crean virus y roban a la gente, se ocultan tras sus programas y gusanos informáticos, yo quiero saber si usted les puede hacer pagar por eso. La tecnología no puede con ellos pero ¿qué me dice de la magia? ¿Puede maestro con ellos? ¿Puede hacer algo con esos malditos?
El maestro abrió los ojos y miró fijamente a Harold. Era un reto lo que se presentaba. Harold pensó en los recortes periodísticos de la sala de espera, intuyó que el maestro le leía el pensamiento así que decidió pensar en los recorte y tentar su poder. El maestro tomó su rostro con el índice y el pulgar de la mano derecha a la vez que fruncía el ceño. Respiró hondo.

sábado, 9 de febrero de 2008

Lo que Dios a unido...


Hace unos días me invitaron a un matrimonio católico. El ritual me parece muy hermoso. No obstante existen muchas cosas a las cuales discrepo. Entre ellas es el empezar haciendo culpable a la gente "por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa" con golpes de pecho y todo. Otra fue el sermón del cura:
- Los matrimonios se separan, los hombres y mujeres caen en la infidelidad, discuten, se cansan ¿por qué sucede eso?- y las personas asentían como si el cura esté leyendo sus historias. - ¿por qué sucede eso?- todos boquiabiertos no daban con la respuesta. Yo tampoco.
El cura miró a los feligreses como buscando una respuesta.
Después de un silencio largo remató con fuerza.
- ¡¡¡¡Por el pecado!!!! El pecado es la que crea todas las desgracias del matrimonio...
Y después de recrearnos con las experiencias del pecado y el olvido del compromiso nos dijo:
- Lo que Dios a unido el hombre no lo puede separar ¿me escuchan? Lo que Dios a unido el hombre no lo puede separar.
Reflexionando sobre esa frase entonces veo que hubo una contradicción. El ritual supone la unión ante Dios de los contrayentes. Pero en la práctica el mismo cura dijo que los matrimonios se andan separando, entonces el ritual no está expresando la unión hecha por Dios por que entonces ¿por qué la gente se separa? Desde mi modesto entender cuando Dios une a dos seres no requiere ritual alguno. Simplemente la unión amorosa de dos corazones. Y fluye de manera natural sin más compromiso que vivir el presente. Aunque yendo más allá si todos formamos parte de un mismo universo y somos una unidad, entonces siempre estamos unidos, unidos por el universo, por Dios, por el amor, solo falta tomar conciencia de ello. Somos olas del mar pero aveces pensamos que estamos separados de él, quizá llegue un momento en que tomemos conciencia del mar. ¿cuando será ese día? Quizá la aventura de la muerte nos develará el misterio.