viernes, 28 de diciembre de 2007

Navidad en Ventanilla

Saliendo a correr, dando vueltas por el parque frente a mi casa en Ventanilla (dónde todo es sol y alegría) se puede ver y sentir todo el ambiente navideño. Recuerdo que años atrás me había convencido que Jesús había nacido en cualquier fecha menos el 25 de diciembre y no le ponía mucho ánimo a la conmemoración. Pero ahora con el correr de los años observo que existen detalles mundanos y sentimentales que hacen que sí sea una fecha especial. Por ejemplo ese espíritu de confraternidad y de recuerdo alrededor de una imagen de amor y paz como lo fue Jesús. También antes veía como un truco comercial a la navidad y hoy reconozco que es verdad pues el movimiento comercial es impresionante. Pero pensando un poco más me pregunto ¿qué mueve a la gente el tener que comprar un regalo o una tarjeta? Al fin y al cabo es el amor que profesa de alguna forma un ser hacia otro y que encuentra esa oportunidad en esta fecha. Mas en mis vueltas al parque podía percibir diversos aromas a pavos horneados, chocolates, champanes y piscos, luces de colores que muchas veces son las causantes de más de un corto circuito, competencias tácitas entre vecinos por demostrar una mejor decoración, demostraciones de abrazos verdaderos y fingidos y un sin número de ruidos pirotécnicos que causan más de un susto a las mascotas que deben sufrir más que nunca en la navidad. También existen miles de personas que nadie se acuerda de ellas y no hay nadie que salude esta navidad. Así es el mundo con sus contrastes y sus diversas manifestaciones de amor y desamor que al fin y al cabo son las diversas intensidades de la ilusión de vivir separados, de la ausencia de conciencia que de alguna u otra manera estamos unidos compartiendo un mundo, un universo, un sólo espíritu genial que probablemente se divierta con nuestros dramas y comedias y que hoy tratamos de recordar y alegrar en navidad.

jueves, 6 de diciembre de 2007

El Lenguaje Misterioso

La casona de la Universidad de San Marcos recibe después de 64 años a uno de sus ex alumnos Armando Robles Godoy, músico, escritor y director de cine. Dicta un curso llamado "El Lenguaje misterioso".
El auditorio resulta sumamente acogedor, el recibimiento también y Robles sin pelos en la lengua nos habla de su visión sobre el cine. Contesta todo tipo de preguntas y quiere que la clase se vuelva una tertulia. Nos habla sobre los signos y los símbolos, signos son todos aquellos estímulos sensoriales que con su sola manifestación nos manifiestan algo como por ejemplo la visión de un humo a lo lejos y la sirena de los bomberos, su sola combinación nos habla de un incendio, en cambio los símbolos son estímulos sensoriales cuyo significado es logrado por consenso, por ejemplo las palabras, las notas musicales. Luego vienen las unidades significativas que en la música serían las notas, en la literatura las palabras, así por ejemplo los que escribimos en español tenemos alrededor de 80000 palabras que combinar, los que escriben en inglés como 120000. La unidad significativa en el cine es una toma, es decir cuando empieza la cámara a grabar y corta. Lo sorprendente del cine es que no existe una simbología preconceptuada, sino que cada unidad significativa se crea así misma, y entonces las unidades significativas se van creando y son interminables. Pero existe algo más allá de la música, más allá de las combinaciones de palabras, más allá de un diálogo o de la música o la imagen en una película, algo inenarrable que es sentida en el corazón al ver una película y ese es el lenguaje misterioso. Aprendí que al igual como una pieza musical o un libro, una película puede verse una y otra vez e iremos descubriendo cosas nuevas. Nos mostró cortos y películas y comentamos y hablamos, nos dijo como uno podría desarrollarse escribiendo, me dijo: "si logras entender cual es la diferencia entre una calle vacía, una calle desierta y una calle dormida, estás por el buen camino". Muchas cosas más nos revelaba de los misterios del cine y de las demás artes de la vida. En enero debe comenzar la segunda parte del curso.
Y salí al anochecer reflexionando lo aprendido y caminando por las viejas calles de Lima, vi mujeres que empiezan a aparecer por las esquinas, con pasos apresurados unas escondiéndose del serenazgo implacable que las persigue y otras que están de pasada por alguna otra actividad. Y gracias a ellas en su movimiento, en sus miradas, en su perfume pude practicar en forma inmediata el lenguaje misterioso de la vida que me expresa como un símbolo tácito qué mujer negocia su cuerpo y quien solo pasa por aquellas calles que también saben hablar de misterios que se reinventan con las historias de quienes las caminan.