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Mostrando entradas de febrero, 2007

Las tres olas

Playa Atahualpa, cercana a la ciudad de Chimbote, norte del Perú, Hugo, un amigo mío, eximio nadador observa el mar bravo y una peculiaridad: las olas se repiten en forma ordenada, lo más notorio es que cada ciclo culmina con tres inmensas olas que arrecian sobre la orilla, olas que son la delicia de todo surfista que llega allí.
Como buen nadador se atreve a disfrutar el mar que hay detrás de la barrera de las olas. Para ello hay que sumergirse y pasar por debajo de aquella pared de agua y viento. Una vez tras pasada esta barrera solo está la visión pacífica del mar bamboleante y como es de tarde, el reflejo diluido del sol que lo ve feliz como emerge y sumerge al ritmo de la respiración del mundo. Pero Hugo sabe que esa felicidad dura sólo 15 minutos, conoce su cuerpo que lo acompaña por 16 años y sabe de los misteriosos calambres que le reprochan en las piernas todos los partidos de fútbol que lleva a cuestas. Su mente se pierde en el mar expandiendo la felicidad de sentirse univers…

La Viuda Negra

Cuando niño realizábamos en familia constantes viajes de Lima a Trujillo y viceversa, para efectos de mayor rapidez tomábamos en el parque universitario unos autos que ahora por sus grandes dimensiones llamamos en Perú "lanchas" mi madre me hacía viajar adelante pues siendo muy conversador acompañaba al chofer todas las 8 horas que dura el trayecto evitando así que éste caiga en un fatídico sueño.
Ya casi para llegar a Trujillo había una zona descampada y desértica donde siempre los choferes me decían que era la zona de la Viuda Negra.
Cuentan que cuando ella ve un chofer que viajaba solo se presentaba pidiendo un aventón. Al verla inofensiva y a la vez atractiva con su traje negro, falda alta y sugestivas pantys negras (esto me lo imagino, puesto que para los choferes bastaba con decir que estaba buenaza y que tenía unas piernasas) sentían tal peculiar sensación de confianza que era irresistible el no parar. Una vez ya en el auto empezaba la conversación donde ella narraba s…