sábado, 9 de agosto de 2014

La Voz de la Casualidad


El pasado sábado tomé uno de los crucigramas que Ursula mi esposa acostumbra resolver. Una de sus preguntas decía: "autor de La Insoportable Levedad del Ser", obra de Milan Kundera, en ese momento pensé que no había leído nada de él. Fuimos a un centro comercial, lo cual para mi es una tortura pues me aburre ver ropa, zapatos, zapatillas y más aún comprar, palabra favorita de mi querida señora. Otra cosa que me apena de los centros comerciales es que percibo sufrimiento disfrazado de sonrisas en los que trabajan en él  salvo raras excepciones. Ella me conoce, así que me quedo libre por los parques y busco una librería donde ojear publicaciones. Entro y decido al azar acercarme al primer montón de libros, increíblemente La Insoportable Levedad del Ser. "Que casualidad" me dije.
Llegando a casa la empecé a leer y trataba sobre las casualidades. Dos de sus personajes se enamoran pero para que ello suceda ocurren 6 casualidades. Una de las frases que me gustaron y que me hacen pensar es: "Solo la casualidad puede aparecer ante nosotros como un mensaje. Lo que ocurre necesariamente, lo esperado, lo que se repite todos los días es mudo. Solo la casualdad nos habla.".
Llevándola a la historia familiar recordé la sucesión de casualidades que se dieron para que mis padres se conocieran en 1966:
Mi abuelo envió a mi papá a comprar unas apuestas de las carreras de caballos desde Salamanca de Monterrico  donde vivian hasta la agencia del Jockey Club del Perú en La Victoria, como no tenía sencillo le dio billetes. Él tomo el omnibus el cual estaba vacío. Se sentó y a la siguiente cuadra subió una mujer guapa que se sentó a su lado. Llegó el cobrador y mi papá pagó con un billete, el cobrador supuso que viajaban juntos y se cobró dos. Mi papá dijo que estaba bien, ella, mi futura madre le agradeció, en ese momento se rompió el hielo, empezaron a conversar, ella estaba preparándose para postular a la universidad, él se recurseaba dando clases de matemáticas paralelo a los últimos años de Ing. electrónica en la Universidad de Ingeniería. Mi papá se ofreció a enseñarle matemáticas y el producto de esas enseñanzas fui yo.
Milan Kundera nos invita con su obra a estar atentos a los hechos de la vida y sus mensajes en forma de casualidades. La casualidad de empezar a leerlo, la casualidad de disfrutar la vida leyéndolo.      

3 comentarios:

Ana Sofia Atarama dijo...

Que bonita historia, sin esa casualidad, tampoco hubiese nacido yo jajaja. Todo esto me hizo recordar a la película Serendipity (Tienes que ver esa película, es una de mis favoritas), palabra que en español es serendipia y que significa encontrar algo que no estabas buscando. Lo maravilloso en la vida se encuentra así. Besos.

esteban lob dijo...

!Qué historia de amor tan sublime la de tus padres, Jorge¡

Ciertamente el comienzo fue una serie de muy favorables casualidades.

Un abrazo.

MAR dijo...

Sì bonita historia y al final una vez màs uno se da cuenta que nada pasa por casualidad.
Un abrazo grande
mar