domingo, 18 de mayo de 2014

Enseñanzas de un Ataque Cardiaco


El viernes 9 de mayo de 2014 mi papá se fue a su tratamiento dental con su odontóloga de confianza. Allí le aplicaron anestesia e inusualmente empezó a tener sudoraciones. Terminó su consulta y ya en casa a eso de las 9 de la noche empezó de nuevo con sudoraciones. Mi mamá llamó a la odontóloga y a un amigo de mi papá que es el que normalmente le realiza análisis y le mide la presión. Empezó como una especie de convulsión de inmediato lo llevaron en taxi a la Clínica Maison de Santé de Benavides donde diagnosticaron un ataque cardiaco, infarto o también llamado pre infarto. Para esto ya estábamos junto con mi mamá todos los hijos pendientes. El médico de guardia se nos acercó y nos dijo:
- Hemos hecho todo lo que se requiere en estos casos pero parece que los daños son irreparables su situación es muy mala, siempre hablando con la verdad. Para hacerle el tratamiento que se realiza en estos casos necesitamos veinte mil Soles los cuales tienen que depositar al menos el 80% hoy, el paciente es asegurado pero dada su delicadísima situación lo mejor es que se quede, hemos consultado al Hospital Rebagliati y al Instituto de Cardiología donde no les costaría absolutamente nada pero no hay camas disponibles. En este momento el paciente a perdido la conciencia. Los dejo para que tomen la decisión por favor no perdamos tiempo.
La tristeza con la que nos dejó fue propia de un velorio. Mi hermano desfogó su tristeza, pero yo tenía un presentimiento que como en otros casos esto era un gran negocio pero a la vez también sabía que la rapidez y eficiencia de atención de la clínica era buena. Me fui al baño y al caminar cerca de las puertas de Trauma Shock escuché la jocosa y alegre voz de mi padre. Le comenté a mi hermano Carlos y decidimos empujar las puertas  abatibles. Lo encontramos hablando hasta por los codos, estabilizado, contando chistes, sabiendo que su situación era delicada pero tomándolo con humor. Demostrando que era verdad las tantas veces que nos dijo que no le temía a la muerte. Estaba contando chistes a sus nuevos amigos de emergencia. Al vernos nos dijo:
- Me voy, ¿algún encargo para el más allá?
- Te vas le dije, pero al Hospital Rebagliati.
Manifestamos la situación al médico de Guardia que nos lo llevamos al Rebagliati, que no contamos con el dinero que pedían para iniciar el tratamiento. Nos dijo:
- Eso es bajo su responsabilidad, solo se cuenta con 6 horas para abrirlo e incluso el paciente a manifestado que no quiere ir.
- Pero no nos queda otra doctor.
Al ver nuestra decisión el doctor nos dijo:
- No se preocupen que vamos a seguir con las gestiones para trasladarlo pueden ir pagando la cuenta que es de 1600 Soles.
Pagamos y la Clínica hizo con rapidez las gestiones vino una ambulancia del Seguro Social y trasladó a mi papá a Trauma Shock del Hospital Rebagliati. Allí se repitió la historia seguía contando chistes cayéndole en gracia a los médicos, enfermeras y enfermeros. Les decía:
- Hagan lo posible para que llegue al mundial.
- Por lo que vemos va a llegar sobradamente al de Rusia y quizá al que sigue, lo que si no nos pida que quiere vivir hasta que Perú clasifique pues no le podemos asegurar la eternidad.
Lo llevaron al Instituto de Cardiología le practicaron un cateterismo cardiaco sin realizar ningún corte en el pecho, grabaron los detalles de la operación, analizaron las arterias,  le plantearon la posibilidad de realizarle un bypass que después descartaron con los estudios realizados  posteriormente le realizaron ecografías y concluyeron que después de la limpieza, gozaba de buena salud y que la arteria que le había ocasionado el infarto ya estaba destapada. El jueves volvió a casa y cuando subió las escaleras dijo:
- Pensé que me cansaba al subir por mis 72 años pero ahora después del tratamiento no me agito y el cuerpo está como una seda.
Anoche conversamos como si nada hubiera pasado lo noté sano y confiado listo para ver el mundial.
El médico comentó que la atención primera en la clínica fue buena y rápida pese a que nos hizo sufrir tremendamente su afán mercantilista. Una de las enseñanzas es esa en caso de emergencia la rapidez en la clínica es vital después de estabilizado el paciente se puede derivar a un hospital del seguro o estatal donde la atención demostró ser buena pero cuyo punto flaco es la recepción primaria, un amigo el año pasado murió a sus 46 años por ir defrente al hospital. Lo regresaron a su casa y unas horas después fallecía.  Hoy comentaba con una amiga que perdió a su esposo hace tres años que lo llevó a la Clínica San Gabriel en San Miguel le pidieron 5000 soles diarios y que pague en ese momento 35000 para tratar a su esposo en esa misma situación al negarse a que siga el tratamiento allí no quisieron gestionar el traslado, ella misma lo tuvo que hacer pero al llegar fue demasiado tarde. En fin, esta vez mi padre tuvo suerte, quizá su alegría, quizá las circinstancias, quizá el destino, solo sé que si existe el karma el mercantilismo de los médicos de las clínicas está haciendo que se acumule uno muy negativo, esta entrada también pudo llamarse "los mercaderes del quirófano y el apostolado de los médicos de los hospitales estatales" maltratados continuamente por los gobiernos. Pero esta vez estamos agradecidos a todos debido a los buenos resultados. 

jueves, 1 de mayo de 2014

Tome asiento por favor


Con mi gran amigo Vitucho nos íbamos en un bus de la línea 50 por el distrito de La Victoria, sentados detrás de la puerta trasera. Yo iba para el lado de la ventana y él en el pasillo. En aquella época -mediados de los ochentas-esta línea pasaba por la calle Gamarra que hoy es una vía sólo peatonal. Gamarra es una calle donde se da el mayor comercio textil del Perú, muy cerca del Mercado Mayorista de "La Parada", desactivado recientemente por la alcaldesa Susana Villarán. Esta zona comercial, mezcla hermosa pero desorganizadamente como decía Arguedas "Todas las sangres" y en especial se observa una gran migración de personas proveniente de los Andes del Perú..
Bien, el viaje se desarrolló con amena tertulia. Como es normal el bus paraba una y otra vez caóticamente  en todas las cuadras de Gamarra. La puerta del microbus se encontraba permanentemente abierta y sube una robusta señora al parecer oriunda de la sierra peruana, vestía polleras con su hijo amarrado con telas en la espalda como es la práctica costumbre en zonas andinas, muy agitada pues añadido cargaba con las manos un pesado saco,  y sin más ni más se sienta sobre mi amigo tal y como si no hubiese estado sentado allí, esto nos sorprendió y más cuando la cara de Vitucho se mezclaba con la del bebé. Mi amigo haciendo un tremendo esfuerzo se deslizó lentamente hasta por fin quedar libre y poder pararse. Cuando se reincorporó no tuvo más ocurrencia que decir:
- Señora, tome asiento por favor.


(foto extraída de http://www.bloganavazquez.com/2010/02/07/el-sombrero-bombin-borsalinoy-las-mujeres-de-bolivia/)