domingo, 7 de julio de 2013

El fútbol ¿deporte popular?



En la última Copa Confederación 2013 realizada en Brasil, para los que tenemos una idea que el fútbol para el brasileño es importantísimo, causó extrañeza la cantidad de protestas por parte de miles de personas  ante la organización de este torneo así como el próximo Mundial 2014.
Recuerdo que desde niño era frecuente asistente a los estadios a ver al equipo de mis simpatías Universitario, o acompañando a mi hermano a ver a su Deportivo Municipal y cuando jugaba la selección peruana pude ser testigo de grandes enfrentamientos viendo a jugadores como Oblitas, Sotil, Navarro, Malásquez, Uribe, Cueto, Velásquez, Cubillas, e internacionales entre otros a Batistuta, Maradona, Willington Ortiz, Valderrama, Pasarella, etc. etc.
El precio de las entradas a pesar de vivir épocas de gran crisis eran asequibles para el público de manera que se podía ir con frecuencia (por mi parte tenía descuento escolar y pagaba la mitad). Hoy en especial cuando juega la selección los precios son tremendamente altos. Para el partido de Perú ante Ecuador se subieron los precios ante la tímida protesta de los hinchas. El tiempo le dio la razón a los organizadores pues el estadio se llenó y ¡todavía hubo gente que se quedó sin entrada!!! No hay nada que hacer que la ley de la oferta y demanda es infalible.
Pero que ocurre. Ante el crecimiento demográfico y el económico hay un grupo de gente con habilidades empresariales y comerciales que aprovecha todo ello. Pero existe un grupo mayoritario que justamente son los que más pasión tienen por el fútbol, que se están viendo desplazados ante las diferencias económicas. El estado a la hora de realizar inversiones, toma el fútbol como el deporte de multitudes y no duda en gastar el dinero de los impuestos en infraestructura como en Perú se hizo con el Estadio Nacional. Pero a la hora de los partidos los precios solo permiten ir a una élite que son más turistas que los asiduos concurrentes al estadio.
Esto no tiene visos de solución puesto que mientras se vendan todas las entradas poniendo una fría mirada de negociante pienso que incluso deberían subirse más pues en este último partido con todo y alza la reventa tuvo buenos ingresos. Y hubo record histórico de taquilla.
Así que muchos tendrán que resignar, o protestar y luego resignarse a verlo por televisión, pues al menos todavía lo pasan por señal abierta, aunque es el siguiente paso de la oferta y demanda que solo se pueda ver por cable, esperemos no llegar a ello, pero en fin negocios son negocios y los que no se adapten a ello tendrán que volver a las épocas como antaño cuando no había televisión, escuchar los encuentros por radio, imaginar el partido sin percatarse que los jugadores no son tan rápidos como lo cuenta el locutor ni el partido tan emocionante como lo tonaliza.  
(imagen extraída de www.eluniversal.com.mx)

1 comentario:

esteban lob dijo...

Hola Jorge:

Me recuerdas mis tiempos de relator deportivo, sobretodo desde que la gente empezó a llevar receptores portátiles a los estadios. Desde entonces el narrador que no era fiel a la verdad, quedaba fuera de opción de sintonía.


Abrazo.