jueves, 25 de agosto de 2011

La señora Elena y la magia de la responsabilidad


Recibí una llamada de la Sra Elena hace como dos años haciéndome pedidos de almohaditas para el dolor y el estrés. Al ir a entregarle su pedido conocí a una persona extraordinaria que con la compañía de una sonrisa andaba pendiente de que habilidades tenías y como podías usarlas para el bien común.
Me preguntó cuanto tiempo llevaba haciendo negocio y me animó a seguir con el ejemplo de tener 30 años atendiendo al público exitosamente con su Dulcería en La Victoria. Siempre está pensando en la creación de nuevas cosas, como satisfacer necesidades, las anota y te llama para darte sugerencias.
Su negocio lo desarrolla por las tardes pero cada mañana hace voluntariado en el Hospital Víctor Larco Herrera, que es un nosocomio estatal que brinda servicios especializados de prevención, promoción, tratamiento, recuperación y rehabilitación en psiquiatría y salud mental a la población.
En esa labor de voluntariado conoció a pacientes siquiátricos llamándole la atención una de ellas a quien llamaremos Octavia, quien padecía un alto grado de agresividad que la hacía imposible el manejarse con el resto de los pacientes.
Elena se propuso sacarla adelante. Octavia había sido abandonada por sus familiares y era prácticamente un caso perdido. Los médicos le comentaban la imposibilidad de su recuperación: "Elena, usted ¿qué podría hacer? no tiene los estudios y no sabe a lo que se mete" . Ella, en su diálogo interno se decía lo que nos dice a todos los que la conocemos un poco "si me propongo algo se logra lo propuesto". Después de 5 años de dedicación con Octavia, pendiente para gestionar sus medicinas, tratamientos en otra institución como el Centro Ann Sullivan del Perú (CASP) el diálogo permanente, la formación de un grupo dentro del hospital conformado por otros pacientes, creándole un ambiente de familia a su alrededor a hecho que la recuperación de Octavia pase los límites del asombro, siendo ya un caso de estudio y reconocimiento, a tal punto que Elena recibió la felicitación de Javier Pérez de Cuéllar, otrora Secretario General de las Naciones Unidas quien le dijo "yo no hubiese podido lograrlo" halago para Elena venido nada menos de quien logró el alto al fuego de la guerra que por años libraban iraníes e iraquís. Hoy Octavia trabaja en una empresa de comida rápida y es una persona productiva pero siempre bajo la atenta mirada de su "familia" adoptiva.
Este emocionante caso me trae a reflexionar sobre algo que aprendí en el curso de El Arte de Vivir alli se nos dice: "Cuando tomas responsabilidad las habilidades y recursos llegan a ti" Elena tomó la responsabilidad de Octavia y pese a las críticas las habilidades y los recursos llegaron. Otro detalle para la reflexión es la importancia de un entorno familiar, el saber que hay alguien que se preocupa por ti, o mejor que se ocupa de ti. Estos casos hermosos son formas de ir descubriendo la esencia de amor del cual está hecho el universo. Gracias a la vida por presentarme figuras como la señora Elena.