lunes, 7 de febrero de 2011

La misteriosa despedida de los que dajan el cuerpo


El año 1998 escuché en una conferencia de Sixto Paz que era muy importante registrar nuestros sueños pues habían interesantes mensajes del "otro lado" que nos sirven para aprender más cosas de la vida. Para ello habría que implementar un cuaderno y lapicero, ponerlo cerca de la cama a fin que ni bien despierte escriba lo soñado antes de olvidarlo. Alcancé a anotar unos cuantos meses de sueños hasta que me aburrió el asunto y lo dejé.
El jueves 27 de enero amanecí recordando aquel cuaderno, le comenté a Ursula -mi esposa-,indicándome donde estaba. Con algo de entusiasmo empecé a leerlo hasta llegar a algo que me pareció trascendente.
- Mira Ursula, aqui hay un sueño sobre la muerte de tu papá.
- A ver lee.
- Estaban todas las hermanas reunidas, el cadáver estaba en su habitación y coordinaban con el tipo de la funeraria querían que todos los trámites y rituales fueran rápidos pero ocurrieron algunos problemas... alcancé a ver el espíritu de don Andrés que estaba muy confundido...
Don Andrés para el momento del diálogo matutino gozaba de una buena salud, en nuestras mentes estaba claro que viviría por lo menos 10 años más. Ursula se aburrió de mi lectura y se fue a visitar a una clienta.
Al rato suena el teléfono.
- ¿Aló?
- Hola hijo ¿como estás?
- ¡don Andrés!!! Aqui muy bien, le cuento que ahora aparte de almohaditas estamos haciendo detergente para ropa, suavizante y desodorante textil...
- Que bueno hijo, estoy llamando a todos, por que estoy algo preocupado, pero de ustedes ya no me preocupo pues sé que siempre encuentran algo que hacer, que nunca se dan por vencidos.
- Por supuesto don Andrés pero no hay por que preocuparse el Perú ha mejorardo y todos estan bien.
- ¿Bien? ¡Bien jodidos será! Jajajaj...
- Bueno hijo me estoy despidiendo de todos, cuando regrese tu esposa dile que me llame.
- Oiga don Andrés ¿Cómo que despidiendo? ¡usted está loco!!!!
- No, no, no estoy loco, yo sé lo que te digo. Adios hijo no te olvides de decirle a Ursula que me llame.
- ¿Cómo que adios? ¡Hasta cada rato será!!! - don Andrés acostumbraba a despedirse diciendo "hasta cada rato".
- Esta vez no hay hasta cada rato.
- ¿Cómo? Ya ve esta que bromea.
- No hijo, ya me tengo que ir adios, no te olvides de decirle a Ursula.
Le dije a Ursula pero ella no lo llamó. Todos pensábamos que teníamos don Andrés de sobra, por lo menos una década más para llamarlo y conversar.
El martes siguiente empezando la tarde recostado en su cama don Andrés dejó su cuerpo como todos dejaremos el nuestro: de un infarto. Las escenas de mi registro onírico se dieron tal cual. Ursula lamentaba no haberlo llamado. Esto me lleva a la reflexión: siempre postergamos los encuentros con familiares y amigos acostumbrados quizá a que hay algo más importante que es el trabajo y el obtener dinero para vivir. Ni yo soy alguien tan especial como para tener sueños premonitorios ni encuentros especiales, esto es algo natural, común a todos pero no nos damos cuenta por que el ruido del mundo no nos deja escuchar, ni ver las evidencias misteriosas de las diarias despedidas de los seres que conocemos.

2 comentarios:

esteban lob dijo...

Buenos días Jorge:

Impresionante historia.
Yo, que soy escéptico en estos temas, debo reconocer ciertas situaciones asombrosas. Hace poco murió un conocido que tenía la particularidad de "oler" cuando una persona, por muy sana que etuviera, se iba a morir luego.
Sorprendentemente, hace poco un bloguero mexicano, que me da mucha confianza de seriedad, expuso en su página que su esposa si sueña que alguien determinado se muere...pues se muere.Yo le comenté que deseaba fervientemente que ella no llegara a soñar conmigo.

Un abrazo.

Jorge Atarama dijo...

Esteban: Parece que tenemos más sentidos que los 5 que reconocemos e incluso no los manejamos a plena conciencia. Es impresionante tu amigo con la sensibilidad de oler la muerte. En Trujillo se cree que cuando las lechuzas se posan encima de una casa y por más que la espanten regresa es que alguien está por morir allí. De niño tuve oportunidad de verlo y efectivamente sucedió así. Un primo médico me explicó que como estas avws son carroñeras es natural que puedan percibir olores corporales que se relacionen con la muerte. Un gran abrazo.