domingo, 19 de diciembre de 2010

Entre jabones, astrología, destino y libre albedrío.


El año pasado descubrí que el jabón líquido era más amable con mi limpieza corporal. Fue en un viaje a Trujillo, querida tierra mía por adopción, en ocasión de un evento para secretarias organizado desde Lima por la Universidad de Las Américas. Se me invitó a dar una charla sobre "El Arte de Vivir sin estrés" por ser instructor del Curso El Arte de Vivir.
Fuimos un grupo de personas que tocaban diversos temas desde cuidado personal, salud hasta creatividad y estrés. Justamente al especalista de cuidado corporal después de escuchar su charla al otro día en el desayuno aproveché y le comenté sobre un problema corporal pues tenía unas costras extrañas en el ombligo que el médico me comentó era por que usaba un jabón muy fuerte recomendándome el de glicerina. Me comentó algo que fue sencillo pero solucionador:
- Seguro te bañas con jabón sólido- dijo - tu eres ing. químico ¿que ingredientes principales lleva el jabón sólido?
- Lleva sebo y soda caústica (hidróxido de sodio) incluso los jabones que se dicen llamar de glicerina son lo mismo sino con mayor porcentaje de glicerina.
- Bueno es la soda caústica la que te hace las costras cámbiate a jabón líquido y vas a ver.
Efectivamente así fue, de allí que me pusiera a fabricar jabones líquidos y los estoy haciendo de la más extraña diversidad: de café, chocolate, menta, romero, maracuyá, carambola, sacha inchi, linaza, manzanilla, rosas, floral, jazmín (a petición de mi acupunturista),un largo etc. Todo lo imaginable que me permite un país con fitodiversidad como el Perú.
Así que poco a poco fui corriendo la voz cuando una amiga Cecilia, me llama para que le prepare unos jabones personalizados, estando con ella en su centro holístico me dice: "dentro de quince minutos va a darse una charla sobre astrología ¿por qué no te quedas?"
Me quedé. Así conocí a un Ing. geógrafo llamado Peter Nikolov (mucho insiste que su nombre es Peter y no Piter, si no quieren ofenderlo pronuncien como se lee Peter) que nos ilustró sobre la influencia de los astros en el comportamiento humano. Todo me pareció interesante, pero lo que me marcó más de la charla fue una pregunta que le hicieron a Peter "Si nosotros dependemos tanto de los astros ¿dónde está el libre albedrío?" Y Peter nos dio una genial respuesta:
"Ahora con los adelantos tecnológicos podemos predecir el clima con certeza hasta 72 horas futuras. Vamos a suponer que mañana a las 16:30 va a haber en Lima una lluvia torrencial ¿usted que haría?" Y nos hizo la pregunta a 11 personas dando respuestas de las más variadas, una no le gustaba la lluvia así que se iría a visitar a un familiar en Chaclacayo, otra llevaría una muda de ropa y saldría a mojarse con los brazos abiertos disfrutando la lluvia, otra llevaría paraguas, otra un cobertor de bolsa plástica, otra se ordenaría de tal manera de terminar sus actividades antes de las 16:30, otra evitaría manejar, en mi caso ese dato sería importante para no limpiar el auto pues me fastidia limpiarlo y después retornar todo enlodado por las lluvias y el barro. Y Peter escuchó las diversas respuestas y las repetía como subrayándolas para después concluir: "Hemos tenido respuestas diversas a una misma predicción, la predicción -la lluvia de las 16:30- es el destino y lo que hagamos en esa situación común es el libre albedrío ¿se han dado cuenta como cada uno hizo cosas diversas con un mismo hecho? ¿entienden?" Y me quedé con la sensación de iluminación cerebral con aquella genial respuesta.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

que buena Jorge!!

Jorge Atarama dijo...

Gabriela: Gracias por tu comentario.

esteban lob dijo...

Hola Jorge:

Reflexiones y realidades incuestionables como las que expones, hacen valorar mi costumbre de ponerme de madrugada en el computador. Incluso, aquella tangencial de Peter.En nuestros países existe la mala costumbre de pronunciar en inglés cualquier nombre o apellido, aunque sean de origen alemán, ruso o afgano.

Felicidades.

HjorgeV dijo...

Hola Jorge:

El problema es cuando el pronóstico falla -vamos a decir- en una hora, tomándolos a todos desprevenidos y haciendo que se mojen con la lluvia.

Por lo demás, desde que probé el jabón líquido nunca más he vuelto a usar el otro. Una pastilla de jabón me produce -curiosamente- cierto asco: el saber que ha estado en contacto con vaya a saber uno qué manos, partes y cosas. Otras grandes ventajas del jabón líquido: es dosificable (se gasta menos o solo lo necesario) y no ensucia el lugar que ocupa.

¿Ya se te puede pedir con olor a menta?

Saludos desde las altas nieves alemanas

Jorge Atarama dijo...

Gracias Jorge por tu visita y comentario. Por supuesto que fabrico jabón líquido de Menta. Saludos.

El Arte de Vivir dijo...

JGD Jorgito!

Jorge Atarama dijo...

JGD!!! Arte de Vivir!!!!

Aroma Concept dijo...

que entretenida he estado en tu blog amiguito, jajaja un beso!!!