viernes, 8 de octubre de 2010

¿por qué me siento feliz del nobel de Mario Vargas Llosa?


Recuerdo mis épocas de escolar cuando tenía algunas preguntas sobre literatura, se las hice a mi tío Aldo estudiante de derecho de la Universidad de San Marcos y él me contesta ¿por qué no le preguntas a Vargas Llosa? Tomamos la guía de teléfonos y lo llamé. Con suma amabilidad y sencillez me atendió y contestó mis inquietudes. Un día ya de estudiante en la universidad de San Marcos,caminando por las calles limeñas específicamente en la Plaza Francia, observo que la librería Studium estaba rematando sus libros ante su cierre inminente. Compré "Pantaleón y las Visitadoras" y llegando a casa me senté a leer un par de hojas para ver de qué trataba y me descubrí terminándolo como a las 5:30 de la mañana. Ya había leído en casa de mi abuelo "La guerra del fin del mundo" pero después de Pantaleón me volví un adicto al goce de leerlo. Es que leer un escritor cuyo objeto de ficción son parte del paisaje físico y sentimental que te rodea es algo extraordinario. Gracias a "Lituma en los andes" me atreví a gozar de un viaje por las serranías peruanas empezando por Ayacucho, yendo por Andahuaylas, Abancay, Cuzco, Arequipa y conocer paisajes, gentes y sentimientos cuyo catálogo nació en las letras de Mario. Y desde allí introducirte poco a poco a la experiencia del mundo, con sus artículos, sus novelas en paisajes en remotos y así entrar a la universalidad a través de él.
Por ello soy feliz, como siempre lo he sido gracias a la obra de Vargas Llosa, ahora más feliz por que sé que en otras partes del mundo van a gozar lo que gozo al conocer y amar su obra. Gracias Mario, el mundo por fin reconoce el lujo de leerte.

1 comentario:

Sol dijo...

Yo recibí la noticia con mucha alegría también, como si Marito fuera un conocido amigo de la familia, o un tío, o un profesor de la universidad. Y es que las alegrías se comparten y se esparcen a todos los que sienten cariño o admiración por alguien.

No puedo creer que te contestó el teléfono y se tomó el tiempo de conversar contigo. Qué increíble experiencia! Qué envidia.

Un abrazo.