sábado, 30 de octubre de 2010

La magia de una segunda opinión


Cuando adolescente mi papá nos pagaba a mi mamá y hermanos un seguro médico privado. Pero en realidad, prefería ir donde un excelente médico primo mío, que no solo nos sacaba de apuros de salud, sino que con vocación docente explicaba con detalle los orígenes y pormenores de las enfermedades.
- Jorge ¿por qué no usas el seguro? Total siempre pago y no lo aprovechan ¡te puedes ir a cualquier clínica!.- me aclaró mi papá
- Es que más confianza es con el primo...
- Pero hay que aprovecharlo, mi pago mensual cubre todo no vas a pagar nada...
Así que al primer síntoma de enfermedad escogí una clínica y me fui. Tenía un ardor en las amígdalas de manera que me busqué el supuestamente mejor otorrinolaringólogo.
Como primer número me hizo un lavado de oídos. A diferencia de mi primo lo hizo con agua al ambiente por no decir fría. Esto hizo que me sintiera mareado. Y para culminar después de auscultarmis amígdalas me dijo:
- Mmmmm están muy mal ¡hay que extraerlas!
- ¿Cómo?
- No te preocupes es una operación de lo más sencilla y el seguro lo cubre, así que a tu papá no le va a costar nada.
Al otro día fui donde mi primo quien se rió de lo contado y me dijo:
- Ese es uno de los más grandes negocios de muchos de mis colegas, el quitar amígdalas.
Después de un tratamiento simple quedé muy bien de las amígdalas. Lo curioso después de unos años escucho en la radio que entrevistaban al otorrino como gran eminencia y ahora ya no trabajaba para una clínica sino tenía su propia clínica especializada. La segunda opinión - la de mi primo médico- me salvó del quirófano.
La otra historia la tuvo un amigo, su esposa estaba embarazada y también estaban asegurados en las clínicas. Para llevar el embarazo de lo mejor se buscaron al mejor ginecólogo de Lima. Con mucha sorpresa éste les dice que necesita operar de urgencia pero que lamentablemente el 80% de probabilidades a que el bebé se pierda. Ellos al igual que yo con mi primo tienen un médico de cabecera que los atiende de manera general. Este también había visto a la señora con cierta frecuencia, al ser consultado telefónicamente por mi amigo, cuando en paralelo ya se estaba preparando todo para la intervención, dijo:
- Dígale a mi colega unas palabras mágicas y observe como reacciona.
- ¿Cuáles son las palabras mágicas?- Mi amigo intrigado ante el comentario.
- Disculpe doctor pero voy a pedir una segunda opinión. Le dice eso y después me la trae.
En efecto así lo hizo y el ginecólogo cambió de ánimo diciendo molestísimo:
- Bueno, la voy a dar de alta pero es bajo su responsabilidad, mañana venga a las 10 de la mañana a firmar unos papeles y hablamos.
Cuando mi amigo llegó al otro día a recoger a su señora 2 horas antes ya la habían dado de alta, el médico de la clínica no estaba por ningún lado. Su esposa aprovechó el tiempo y fue de inmediato a su médico de cabecera.
- No tiene absolutamente nada.- Les dijo el médico de cabecera.
La bebé nació en parto natural sin ningún problema y como desde el principio gozan de excelente salud.

viernes, 8 de octubre de 2010

¿por qué me siento feliz del nobel de Mario Vargas Llosa?


Recuerdo mis épocas de escolar cuando tenía algunas preguntas sobre literatura, se las hice a mi tío Aldo estudiante de derecho de la Universidad de San Marcos y él me contesta ¿por qué no le preguntas a Vargas Llosa? Tomamos la guía de teléfonos y lo llamé. Con suma amabilidad y sencillez me atendió y contestó mis inquietudes. Un día ya de estudiante en la universidad de San Marcos,caminando por las calles limeñas específicamente en la Plaza Francia, observo que la librería Studium estaba rematando sus libros ante su cierre inminente. Compré "Pantaleón y las Visitadoras" y llegando a casa me senté a leer un par de hojas para ver de qué trataba y me descubrí terminándolo como a las 5:30 de la mañana. Ya había leído en casa de mi abuelo "La guerra del fin del mundo" pero después de Pantaleón me volví un adicto al goce de leerlo. Es que leer un escritor cuyo objeto de ficción son parte del paisaje físico y sentimental que te rodea es algo extraordinario. Gracias a "Lituma en los andes" me atreví a gozar de un viaje por las serranías peruanas empezando por Ayacucho, yendo por Andahuaylas, Abancay, Cuzco, Arequipa y conocer paisajes, gentes y sentimientos cuyo catálogo nació en las letras de Mario. Y desde allí introducirte poco a poco a la experiencia del mundo, con sus artículos, sus novelas en paisajes en remotos y así entrar a la universalidad a través de él.
Por ello soy feliz, como siempre lo he sido gracias a la obra de Vargas Llosa, ahora más feliz por que sé que en otras partes del mundo van a gozar lo que gozo al conocer y amar su obra. Gracias Mario, el mundo por fin reconoce el lujo de leerte.