miércoles, 10 de marzo de 2010

Villano y Héroe en Cajamarca


Mi padre fue enviado por unos meses a Cajamarca y fui por un par de semanas a acompañarlo. Me dijo para que sea más divertido iríamos a un pueblo llamado Jesús acompañando y viendo como los muchachos de la compañía instalan unos postes de comunicaciones. Recuerdo que subimos algunos cerros no muy empinados y cruzamos un río. Me habia puesto un polo rojo fresco como para la caminata a pleno sol.
Caminando al borde del río mi viejo pone una cara temerosa mirando hacia arriba. Al voltear un gran toro venía corriendo hacia nosotros. En ese momento pasó toda mi vida en el recuerdo hasta que sentí que mi papá me tomaba por los hombros y se escondía detrás de mí. En ese momento me entró un sentimiento de desilusión y mentalmente renegaba de mi viejo observando con desesperación como el toro en cuestión de segundos se me acercaba quizá llamado por mi polo rojo. Ya cuando el contacto era eminente sentí como una fuerza me empujaba hacia un costado y me hacía caer. Ya en el suelo observé como el toro era llevado por el río. Mi padre me había salvado una vez más. Simplemente me había usado como capa para después dejar al toro en el aire desabarrancándose al vacío del río. Volvió a ser mi héroe.

2 comentarios:

Gabriela Palomino dijo...

Si no hubiese leído el final, me hubiese seguido partiendo en risa con la imagen del padre escondiendose a la espalda del hijo...Buenos momentos Jorge...cómo has estado?

Jorge Atarama dijo...

Gabriela: Que gusto tener noticias tuyas. Estamos muy bien felizmente y mejor aún sabiendo de ti. Un abrazo.