martes, 30 de marzo de 2010

Rosalina, mi super héroe de la química


La conocí en un seminario sobre aceites y grasas en el Colegio de Ingenieros cuando todavía era estudiante del segundo año de Ingeniería Química. Su charla fue sobre arcillas blanqueantes. Después de amena y didáctica charla pasamos a las preguntas. Allí le hicieron preguntas extremadamente técnicas, ella se carcajeó de risa e identificó a gente de la competencia entre el público. Los metafísicos de la Nueva Era hablan del poder de la mente, esto al parecer puede que sea cierto pues salí del seminario pensando y deseando en algún día trabajar con ella.
Años después la hermana de mi mejor amigo andaba con la novedad de haber aprendido a leer las cartas del tarot. Pronto a terminar la Universidad la preocupación latente era la de poder obtener un buen trabajo. Ella movió las cartas y me dijo "una mujer morena te va a dar trabajo", de inmediato pensé en Rosalina.
Trabajé en el Servicio de Mantenimiento de la Fuerza Aérea, presenté proyectos de investigación sobre catalizadores y adsorbentes en el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología y posteriormente laboré en la Papelera Atlas. Continuamente enviaba hojas de vida a los anuncios de El Comercio. hasta que por fin recibí una llamada para una entrevista. Después de exámenes psicológicos y demás pasé a la entrevista con la gerenta técnica de una empresa en ventanilla. Allí es donde vino lo impresionante, ingreso a la oficina de la gerenta y veo a Rosalina. A partir de allí fui testigo de muchas hazañas trabajando con Rosalina.
Vi como se presentaban problemas con inyectores de vapor en reactores pues el medio ácido de la reacción los corroía y el cómo Rosalina lo resolvió con una genialidad. Una vez en un restaurante rústico vio que estaba construido con tubos de bambú, allí fue cuando dijo "y ¿qué pasaría si inyectamos vapor con tubos de bambú?" Una aparente locura que se plasmó en espectacular realidad, una vez más la naturaleza le ganó a un material humano como los diferentes aceros inoxidables.
Así la he visto inventar una forma ecológica para producir azúcar blanca sin azufre, suavizantes para detergentes, materiales para construir carreteras impermeables, membranas para rellenos sanitarios en base de arcillas usadas, ladrillos refractarios con material de desecho. Observé como venían los inversionistas primero ingleses, después alemanes a apoyar sus proyectos viniendo a quedarse boquiabiertos con su "Inca Technologies" basada en conocimiento, empeño e intuición femenina. Rosalina mi súper héroe de la química.

1 comentario:

Joel Javier dijo...

Pensar en positivo atrae a lo positivio.... excelente blog!!!

Saludos,