viernes, 2 de noviembre de 2007

Todos Vuelven pero ¿cómo?

Escuchando el ahora viejo vals de don César Miró "Todos Vuelven" donde nos dice:"Todos vuelven a la tierra en que nacieron, al embrujo incomparable de su sol". Existen dos dimensiones de análisis de estas frases: el regreso al añorado terruño o "el regreso a casa" que nos hablan los maestros refiriéndose a un mundo antes y después de la muerte, siendo ésta más que el trámite de regreso a casa.
Para los terrenales que se van de su terruño, observo que hay muchos que salen a seguir altos estudios de maestría y doctorados, luego regresan pero reniegan al no encontrar un puesto de trabajo "del nivel" que ahora poseen. Leía en el libro "Cadena Crítica" del israelí Eliyahu Goldratt la preocupación de las escuelas de maestría en negocios por la disminución en Estados Unidos de los alumnos por la inutilidad de las enseñanzas. Entonces, cuando regresan los flamantes "masters", los empresarios lo que quieren es que ese conocimiento se vea reflejado en las cuentas de la empresa y que de allí salga para pagarle el sueldo que se merece. Esto provoca la ira de los que lamentablemente han gastado grandes sumas de dinero y muchos sacrificios para lograr los títulos respectivos, aveces esperamos que la vida nos premie de acuerdo al nivel del sacrificio pero parece que la vida no funciona así. Con más simpatía veo otra actitud: la actitud del servicio del que se va a aprender tecnología y conocimiento con la idea de luego volcarla de regreso. Esto hace que el "regresado" vuelva con nuevas ideas y las aplique poniendo negocios dando trabajo a los que viven en su país y exista un retorno con creces de lo gastado en conocimiento convirtiendo a este gasto en inversión. Observemos el cómo utilizar el dinero y la actitud con él nos marca el término gasto o inversión no por el nivel de sacrificio sino por el de utilidad práctica de servicio, siendo gasto la salida de dinero sin retorno ni ganancia; e inversión el retorno del dinero con su consecuente ganancia. Existen también los que van con la idea de servicio y rinden tanto que les tientan a quedarse pero que de alguna u otra manera vuelven a su terruño u orientan con sus conocimientos a otros como el caso del doctor Elmer Huerta que siempre vuelve como el vals de Miró pero vuelve trayendo conocimiento o utilizando los medios a su alcance para orientar a la mayor cantidad de personas que viven en la tierra que lo vio nacer. La actitud hacia el servicio marca la diferencia de cómo volver.

5 comentarios:

gabriel revelo dijo...

así de horrible (¿o normal?) es el capitalismo y esa lucha a fijarnos en los logros profesionales de la gente...

y yo le preguntaría a esa gente... ¿y la creación de lo sublime?, en dónde queda el arte, ese que alivia el alma y fortalece el espiritú.

lo corporativo me parece aburrido...

MAR dijo...

Clara qué sí!!!
Si es para el bien personal y de los demás bienvenido sea que vayan y vuelvan...pero si es para su arrogancia y soberbia autoestima...qué se queden donde mejor los soporten y muy muy lejos de mi.
Cariños para ti.
mar

Gonzalo Del Rosario dijo...

Si me voy es para regresar y hacer un negociazo . . .

la dueña dijo...

MENUDO TEMA Y ES QUE ME ENCUENTRO ENTRE IRME Y REGRESAR Y EL IRME Y NO REGRESAR ..PERO Q VA NO SE VER MI FUTURO ..

Gabriela dijo...

No sólo las empresas, si no la competitividad del día a día nos hace crecer y desarrollarnos profesionalmente -me incluyo-; en varias oportunidades he sido una de las tantas espectadoras de la derrota que ejerce la mediocridad, y es totalmente justificable que las empresas inviertan y valoren estos aportes.

Un saludo afectuosísimo.