domingo, 9 de septiembre de 2007

Eutanasia 2

- ¿Has visto a Esteban? Esta muy raro. - Marta preocupada le habla a Samuel su esposo.

- Si desde que regresamos de la clínica me dice padre y a ti madre, nos trata de usted, cuando él con desparpajo siempre nos ha tuteado y nos ha dicho pa o ma.

- Ya lleva como tres días en esa cantaleta y el colmo de los colmos fue lo del tacu tacu ¿podrás imaginar que no quiere preparárselo?

- Dios mío ¡eso si que llegó al colmo de lo increíble!!!! Voy a hablar con él. - el papá intrigado.

- Sí y llamó Estela, dice que no se a aparecido por la universidad y no a ido a visitarla.

- Tengo que hablar de hombre a hombre, si quiere separarse de ella que sea lo suficientemente machito para que se lo diga de frente ¿qué culpa tiene la chica? a propósito ¿por dónde anda?

- Salió temprano.

- Pero si no va a la universidad ¿a dónde va?

- Tenemos que cuadrarlo definitivamente ¡no va a dejar la universidad así sin más ni más!!!

Se sentaron en la mesa de la cocina a tomar un café y ver las noticias de la mañana. La sorpresa fue grande cuando vieron una entrevista desde el Hospital Cayetano Heredia, entrevistaban al presidente de una ONG que junto con un grupo de personas con pancartas luchaban por el derecho a la Buena Muerte, al costado del presidente ¡estaba Esteban! que incluso tomaba la palabra.

- Mientras en Europa la muerte cerebral es considerada como muerte legal, aquí en el Perú no se respeta el derecho a morir y se tiene al paciente encerrado en su propio cuerpo sin poder partir, mucho que se habla de religiosidad y hasta la iglesia está en contra ¡es increíble!!! ¿dónde está la fe en la otra vida?

Esteban tomó un pedazo de papel firmado con la autorización del Sr. Victorio Zapata para ser desconectado de los aparatos que lo mantienen artificialmente con vida y sin embargo se quejaba que la clínica le restaba validez al papel, no obstante haberse comprobado la autenticidad de la firma. La clínica decía con justa razón que era ilegal aunque los de la ONG "Derecho a la Buena Muerte" decían que era una patraña para seguir cobrando por los servicios exprimiendo hasta el último centavo de la familia.

- Dios mío ¿Qué hace Esteban allí? ¿Tanto odio tiene por el tío Victorio? - Samuel boquiabierto pensando en qué les iba a decir a los hijos del tío.

- Y ¿de dónde salió ese papel firmado que muestran los periodistas?- intrigada y sorprendida Marta.

Sonó el teléfono era Beatriz una de las hijas del tío Victorio.

- ¿Qué le pasa a Esteban? ¡¡¡El desgraciado de tu hijo quiere matar a mi papá!!! ¿Qué le ha hecho mi padre para merecer tanto odio? Tu sabes que mi papá Victorio era un alma de Dios.

- Yo también no entiendo nada- dijo Samuel- ¿el tío Victorio nunca habló con ustedes sobre este tema de la buena muerte?

- No nunca.

- ¿Y el papel firmado que tiene Esteban? Ustedes deben de habérselo dado.

- ¿Cómo Esteban puede tener un papel así? ¡si nunca hablaba con mi papá!!! ¡De seguro que es falso!!!

- Ya veremos que dice Esteban.


Estela, la enamorada de Esteban llegó a buscarlo.

- ¿No lo has visto por la tele?

- Si ¿no ha llegado? pensé que iba a ir a la universidad ¿qué le pasa a Esteban señora Martita? Usted más que nadie debe saber ¡es su madre!!!

- Hay hija ni yo misma sé que le pasa, desde que el tío Victorio se puso mal él se puso raro.

- ¿No le habrán hecho brujería?

- yo no creo en esas cosas pero en fin.


Esteban llegó a la clínica a visitar al tío Victorio. Se acercó y le dijo al cuerpo del tío Victorio.

- Nada se puede hacer por lo legal sobrino, sé que me escuchas y que estás atrapado, he hecho lo posible pero por lo legal está verde. Te libraré no te preocupes. todavía no sé como pero ten paciencia.

El cuerpo de Esteban al regresar a casa por la tarde tuvo que vérselas con su padre.

- Mira Esteban no sé que chucha te pasa, primero no vas a la universidad, después apareces con ese papel de la buena muerte y pa concha la dejas en pindinga a tu flaquita, sin contar que ahora no te quieres preparar nada, quieres que tu mamá te haga todo ni siquiera el puto tacu tacu.

- Disculpe padre, ¿cual flaquita?

- ¿Cómo qué cual? Estela pues, ¡tienes años con ella! ¡Ahorita mismo vas a visitarla carajo! Sino quieres ya nada con ella pues díselo como hombre.

- Disculpe padre ya mismo voy, sino que no sé que me pasa que no recuerdo las cosas, estoy confundido, no sé ni dónde está la casa de Estela.

Por la noche Esteban regresó y empezó a buscar en la computadora sobre venenos, encontró lo efectivo que era el cianuro, pero recordó que por los años 50 en Talara se hablaba del peligro de que al inyectarse alguna medicina ingrese aire por el torrente sanguíneo y provoque la muerte. ¡Eureka! se dijo.

Temprano fue el primer visitante en la clínica por si acaso compró una jeringa y aguja la tenía en el bolsillo. Entró. Tomó la mano del tío Victorio y le dijo:
- Sobrino prepárate por que llegó el momento. - Rápidamente armó la jeringa. Absorbió los 20 ml de capacidad que tenía llenándola de aire, los brazos estaban llenos de agujas y tubitos, recordó que su cuerpo tenía varices en las piernas, eran de gran ayuda para su propósito. Clavó la aguja y descargó el aire. Para asegurarse volvió a llenarla y volvió a inyectar más aire. Desarmó la jeringa. Colocó la aguja dentro de su estuche. Puso todo dentro del bolsillo y dijo:
- Sobrino por fin volverás a ser libre - . Terminó de decir esto y sintió que se desvanecía.
Esteban despertó y no lo podía creer. Estaba nuevamente en su cuerpo, tenía mucha hambre, metió la mano al bolsillo, sintió que había una jeringa. Regresó a casa.
- Esteban ¿no has ido a la universidad? ¿qué te pasa muchacho?
- No sé mamá que me ha pasado no te preocupes mañana voy sin falta.
- ¿Y Estela? Felizmente anoche fuiste a verla estaba muy triste con tu comportamiento.
- ¿Ayer fui a verla?
- Sí hoy me llamó dice que eres todo un caballero.
Esteban salió rumbo a la universidad donde se encontró con Estela.
- ¿Cómo estás tigre? - Estela sonriente.
- ¿Tigre? ¿Por qué dices eso?
- ¿Qué no recuerdas el mejor polvo de tu vida?
- ¿Polvo? Sí claro ¿ayer tuvimos un polvo?
- Que chistoso Esteban ¿no te acuerdas? Ha sido la primera vez que he llegado.
- Si mi amor si recuerdo ¿cómo no recordar tan bello momento?- mintió Esteban.
- Y las rosas que me llevaste y cuando me besaste la mano y no sé que te pasó Esteban tan lleno de detalles, gracias mi amor fue una noche mágica. Abrázame.
Esteban la abrazó con cariño, mientras pensaba "tío Victorio de mier....".


2 comentarios:

gabriel revelo dijo...

buen final... jamás pensé que te irías por lo humoristico y anecdotico, lo cual le da un toque más interesante y brillante...

pues después de esperar tan arduamente, la segunda parte no decepciona.

ah que tio!!!! (hasta en el lecho de muerte tan molesto)


saludos!!!!!

Edgardo dijo...

Bueno,muy bueno el final,ya quisiera ser el tío para irme feliz de este mundo con un buen polvillo.