lunes, 30 de julio de 2007

El Secreto del Sabor


Desde ya hace muchos años en las periferias de la ciudad de Lima aparecieron unas carpas con mesas y sillas que ofrecían caldo de gallina. Existen 2 tipos de caldo: con presa y sin presa. Con presa a parte de la sopa caliente llena de fideos, papas, rocoto, cebollita china, verduras, huevo duro y pequeños pedazos de gallina sueltos por allí producto de la cocción te viene con un plato de presa de gallina sancochada. Obviamente a menor costo el sin presa que es lo mismo pero sin la presa de gallina añadida. Por lo general los comensales son los innumerables taxistas que ven en el turno de noche su oportunidad, y los que han libado más de una copa de cualquier licor que ven en la esperanza del caldo el renovado de fuerzas y la excepción de la resaca. Otro pretexto más para tomar caldo de gallina es el haber efectuado el acto sexual ya sea por producto del amor artificial de un prostíbulo, o el sano acto producto del más puro amor de hotel, hostal o cualquier lugar íntimamente público. Justamente a la vuelta de casa existe una de estas carpas regeneradoras y conversaba con mi señora sobre ellas después de haber efectuado el rito apareatorio, lo sabroso y regenerativa que es aquella cocción y ella me contó una historia sobre estas carpas que me hizo abstenerme de "recargarme" esta vez. Me contó que una amiga de ella fue a tomar un caldo "sin presa" pero le vino el secreto del sabor incluido: un dedo humano. Esta carpa gozaba y goza de la fama de tener un sabor excepcional y siempre la señora de la cocina se vanagloriaba de su secreto. La amiga preocupada fue primero a la cocina para ver si algún cocinero había perdido el dedo. Al no encajar la insólita presa fue a la policía, pensando que había ocurrido un asesinato o algún delito. La cocinera aclaró todo: Sacó su factura de la morgue central donde había comprado legalmente la presa motivo del secreto del buen sabor. Al ser todo legal no hubo más problema, el policía desconcertado (también era asiduo comensal de la carpa) no le quedó otra que decir: "para la próxima tenga más cuidado" lo que la señora le dijo: "disculpe jefe esta vez se me escapó".

4 comentarios:

Juan Arellano dijo...

¿Será cierto? jejeje menos mal que no soy caserito de esos sitios. El caldo de gallina no está en mi lista de preferidos.

gabriel revelo dijo...

justo iba a decir que ya me había dado hambre!!!!

pues a unas calles de mi casa en Ciudad de México hay un establecimiento en el que venden caldo de gallina...

¿usarán el mismo condimento?

Pamela dijo...

curioso ese secreto de cocina.
jaja ,
un beso y tu sempre con unas anecdotas geniales.

Gonzalo Del Rosario dijo...

Manya qué feo, aunque yo siempre voy a comer un chicharrón de pollo donde unas señoras . . . ya estoy empezando a dudar . . . bueno siempre he dudado de todo lo que tiene buen sabor.