jueves, 28 de junio de 2007

PARADERO DESCONOCIDO

La noche los invadía con estremecimientos mentales propios del alcohol.

- Salud compadre ¡por el negocio!

- ¡Salud!

- Era una borrachera barata Elliot y Lucho, habían discutido en el trabajo por un asunto de negocios, la verdad que no daba mucha plata; por la amistad había que buscar un trago. No importaba cual.

- Señor ¿el trago más barato?- preguntó Elliot

- Alcohol rectificado hidratado- contestó el empleado

- ¿Cuanto?

- Cinco ferros ¿quiere?- Elliot miró a Lucho, éste asintió

- ¡Venga!, un vasito y media cajetilla de fallos.

Fueron vagando por las calles del viejo Surco, cuando llegando a la Capullana encontraron un parque, ¡aquí está bien!¡por la amistad! ¡yo te estimo compadrito!; saldremos bien en el negocio solo falta publicidad, no hermano otro trago no, tu estas cerca ya es tarde,¡por tu hembra!, por ella sí, ¡que venga otro alcohol!.

Elliot vivía cerca, no había problema, Lucho se quedaría a dormir, en la casa lo conocían sus viejos no iban a pitear .

- Puta compadre, todo me da vueltas- dijo Lucho

- Ya nos agarró el aire, yo estoy bien pero tu ni cagando vas a irte hasta tu casa así, aparte que son las dos de la mañana.

- ¿Las dos? Conchasumadre me cagé, mis viejos deben estar palteados

- Has una llamadita y avisa.


¿Aló? ¿papá?, sí, estoy en casa de Elliot, no hay problema, cumpleaños de una amiga vecina de Elliot, si, si, me quedo a dormir aquí, ¿Elliot? sí aqui está ¿aló señor?, buenas noches, se queda aquí, ya le preparamos una "comodoy", mañana temprano va, sí, si llega a clases sobrao, gracias señor, hasta lueguito, ya.

- ¿Ya ves? cuñao tu viejo es buena gente, ahora vamos a mi casa, te paso una frasada y te tiras al sillón.

Metiendo la llave con delicadesa, ingresaron a casa de Elliot, nadie se dió cuenta, ejecutaron lo planeado. Elliot ya acostado observa una sombra.

- ¡Lucho! ¿qué pasa?

- ¡Tu baño compadre! ¡se me viene el huaico!

- Por aquí, pasa

- Gracias

Elliot regresó a dormir, su habitación quedaba al costado del baño, escuchaba como su amigo exhalaba, pujaba, gemía, vomitaba. Bajó la tapa del inodoro. Al parecer se sentó. Que bien ya le pasó, ahorita sale, estoy que me orino, apúrate. El silencio seguía reinando, ya no había gemidos ni nada, tampoco había sonado la puerta ¿la hora? 3:30, ¡que cagón! ¡una hora en el baño!, no podía dormir, se sentía rojo, no aguantaba más, le voy a tocar la puerta. Iba a tocar la puerta, si no salía, abriría la ventana que da al jardin de la calle y no importaba si había alguien abajo ¡que chucha!. Antes de tocar, pensó que quizas se había quedado dormido y no había escuchado cuando Lucho salió, intentó abrir la puerta ¡cierto! se abrió. ¡Claro! ¡el borracho de Lucho no aguantó más y se quedó dormido en el piso del baño! ¡Cómo no se me ocurrió! jajajá.

- Lucho, Lucho - cacheteándolo- despierta cuñao jajajá,..., oye, ¡huevón! despierta ahorita mi vieja quiere achicar y te va a ver como cualquier cosa,..., oye, ¡huevón! ¡viene mi vieja! - Lucho seguía dormido, se escucharon pasos, era su mamá, rápidamente echó cerrojo.

Toc, toc, toc.

- Elliot ¿te sientes mal hijito?

- No mami sólo un poco flojo del estómago, no es de cuidado

- Apúrate que quiero entrar, tu papá también, ya va a amanecer.

- Oye, Lucho, despierta pe' cuñao, me vas a hacer roche, oye ¡huevón! ¡conche tu vida! ¡despierta!

Lucho no tenía ánimos de despertar, estaba congelado en pleno verano, en realidad, él ya no estaba allí. Paradero desconocido.

Elliot empezó a percibir el ambiente mortecino del baño, sudaba frío. Se dió cuenta. Lloró un diferencial de tiempo. No le llegaba ningún recuerdo de su amigo, si bien era su mejor amigo, muchos momentos gratos, pero no en ese instante, se mordía la lengua de preocupación, ¿qué van a decir mis viejos? ¿el viejo de Lucho?, lo iba a matar, le había dicho que todo estaba bien:

- ¿Aló? señor buenos días, le habla Elliot

- hola Elliot ¿qué tal? ¿y mi hijo, ya viene para acá?

- ¡Ah!, si, Lucho, no todavía.

- ¿Qué pasó? ¿está mal?

- No, no señor

- ¿Va a desayunar en tu casa?

- No, no puede

- ¿Entonces sigue durmiendo?


- No señor, sino que...

- ¿Qué?

- Sino, que ..., que ... (¡que chucha!) ¡está muerto! - cerrando los ojos y mordiéndose la lengua.

- ¡No estoy para bromas Elliot!

- No es broma

- ¡No estoy para bromas! ¡no estoy para bromas! ¡no estoy para bromas! ¡cojudo! - rompió en llanto.

Y su madre ¿cómo se pondría?

- Hiiiiiiiijito, snif, ¿por qué te fuiste?, ¿por qué te fuiste?, ¿por qué? ¡porqué! ¡porqué! aaaah.

No, no podrá soportarlo, despierta Luchito, despierta, despierta, no me puedes hacer esto.

- ¿Elliot? ¿ya pues hijo? ¡peor que hembra! ¡sal del baño carajo que son las seis! ¡tengo que ir a trabajar! ¡me van a descontar!

- Ya papá (¡concha! ¿y ahora que hago?)

Le llegó todo. Ya no importaba nada, la muerte de su amigo era lo más importante. ¿Total? podía estar llorando todo el rato, gritarían afuera, romperían la puerta, igual se darían cuenta. No quería salir. Quedó llorando un rato abrazando a su amigo.

- Elliot despierta, préstame tu baño - abrió los ojos. Era Lucho.

- ¡Lucho! ¿eres tú?

- No, soy tu vieja, jajá.

Elliot lloraba de alegría, abrazaba fuerte a su amigo, Lucho sorprendido pensaba en lo fuerte que había resultado su amistad, era el amigo de toda su vida, Elliot seguía abrazando a su amigo, le daba palmadas a ver si era verdad, reía.


Rumbo al baño el padre de Elliot pasaba por el cuarto, viendo la escena, fue corriendo a la cocina donde estaba su esposa.

- ¡Marta!¡Marta!

- ¿Qué pasa cholo?

- Puta madre, creo que tu hijo es homosexual, lo encontré abrazado de Lucho en su cuarto, ¿ya ves? eso de tener hijo único es una vaina ¡cabrones!.

1 comentario:

Gonzalo Del Rosario dijo...

Manya qué uno no puede abrazar a un amigo sin que piensen mal, bueeeeno, hay cada retrógrada.