sábado, 13 de enero de 2007

Apología a la Ingeniería Química

La ingeniería química estudia los procesos donde se dan transformaciones ya sean físicas o químicas de los materiales o de la energía con la finalidad de que esta transformación logre un producto útil. Así la gama de aplicaciones que tiene es inmensa por ejemplo tenemos las industrias del cemento, el azúcar, oxígeno medicinal, tratamiento de aguas, harina de pescado, trigo y de cualquier otro alimento, acumuladores eléctricos, generación de energía eléctrica, recubrimientos metálicos, productos de agroindustria, licores, venenos, explosivos, fármacos, papel y un gran etcétera. Otra aplicación tenebrosa, curiosa pero a la vez interesante está en la Ingeniería Química forense. El ingeniero químico forense trabaja en departamentos policiales o judiciales con la finalidad de encontrar pruebas recolectándolas y utilizando métodos analíticos de naturaleza físico química para lograr estar lo más cerca a la verdad de un hecho criminal. Conversando con profesionales de este ramo me comentan que es una actividad apasionante y lejos de la actividad rutinaria industrial. El ejercer la ingeniería química forense es como vivir dentro de una novela de Sir Arthur Conan Doyle o Agatha Christie.
Yendo más allá, a la luz de las investigaciones de la ciencia y proyectándome al descubrimiento de la naturaleza de energías más sutiles como la del alma, cuando se demuestre físico químicamente de alguna manera su existencia, sus propiedades y transformaciones, llegaremos a la conclusión que los seres que de alguna manera se han dedicado a su transformación como Krishna, Gautama Buda, Zoroastro, Jesucristo, Mahoma son Ingenieros químicos con doctorados "honoris causa" responsables de las transformaciones físico químicas del espíritu.
Jorge Atarama Sandoval